Capítulo 24

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Capítulo 24

Descartó rápidamente cualquier sospecha de embarazo, no había tenido ningún otro síntoma...

Aunque ya llevaba una vida sexual activa con su marido hace más de un mes...

H: mi vida...

Victoria rió, la voz grave de Heriberto retumbaba en la cabaña. Era así en todo espacio cerrado... Y en todos lados pensándolo mejor...

V: dime, mi amor... ¿qué necesitas...?

H: ¿ya hablaste con nuestros papás...?

V: no, acordamos que antes de irnos les hablaremos, ¿no?

H: es que te escuché hablando...

Salió de la ducha y no se preocupó por cubrirse, sino por secarse...

V: llamé a pedir el servicio de habitaciones... Voy a ponerte crema en los hombros...

H: tú lo que quieres es tocarme, ¿eh?

V: puedo hacerlo, doctor Ríos Bernal... Usted me pertenece...

Él simplemente rió...

Ella fue por la crema que le había comprado y se la empezó a aplicar en los hombros y en la espalda...

H: es una lástima que nos queden pocos días aquí...

V: tenemos 2 viajes más seguros...

H: Descubrí que me gusta salir de aventura, pero siempre y cuando vengas conmigo...

V: ¿antes no lo hacías...?

H: antes creía que no merecía disfrutar la vida...

Por lo de Marcela, sin lugar a dudas...

V: ya no piensas así... ¿...?

H: ya no... Cambiaste mi vida, Victoria... Ya te lo he dicho...

Estar enamorado y ser correspondido cambiaba las vidas de las personas, más aún la forma de pensar y de actuar... Ese era el verdadero poder del amor...

>>>

¿Que si el doctor Ríos Bernal era capaz de complacer a su esposa en todo...? Claro que sí...

No solo caminó por las calles de los mercadillos todo el día, sino que cargó con las bolsas de todo lo que se le antojó comprar...

Se quedó mirándola porque parecía embelesada viendo ropa de bebé...

H: ¿quieres llevar algo...?

V: solo miraba...

H: ¿por qué no compras una prenda...?

V: mejor no...

H: sí... Podemos guardarlo para cuando tengamos un bebé...

Ella lo miraba y él le sonrió... Sonrisa que a Victoria le encantaba... Y se la devolvió...

Pero no llevó una sola prenda, sino dos...

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Habían tenido una cena privada en el bungalow... Y ahora estaban sentados sobre una alfombra en una especie de balcón...

Observaban la luna, las estrellas... Y cómo se reflejaban en el mar que lo tenían al alcance de un salto... Bebían de la misma copa de vino...

H: definitivamente tenemos que regresar...

V: sí... Este lugar me encantó...

H: podemos intentarlo cada año... ¿qué crees...?

V: estoy tan enamorada de ti, que te digo que sí a todo...

POR CONQUISTARTEHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora