Capítulo 4

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Capítulo 4

Heriberto se sentía responsable de brindarle tranquilidad y hasta paz a Victoria... Era una necesidad que no podía contener... Y no le parecía nada impropio... Ambos estaban solteros...

Pero por más que deseara acercarse y besarla, ella no estaba preparada... De seguro se alejaría y no era eso lo que él buscaba, sino todo lo contrario...

H: no te preocupes... No pasa nada... (Llevándose las manos de Victoria a sus labios)

Mientras, ella se preguntaba cómo era posible que un hombre que prácticamente acababa de conocer le produjera confianza... Y seguridad...

H: ¿puedo decirte algo...?

V: sí...

H: me encanta tu perfume...

V: ¿mi perfume??

H: No sé cómo pero se quedó impregnado en mi mano...

V: discúlpeme por favor, doctor...

H: tranquila...


*****


Una semana después y el Doctor Ríos Bernal se encontraba con el chisme del año en aquella ciudad, y posiblemente en el estado.

Era un verdadero escándalo. El Licenciado Osvaldo Sandoval se casaría con una mujer que no era la novia que todos le conocían, es decir, Victoria.

Ese día contraía nupcias con una abogada a quien había dejado embarazada.

Y quien se lo había dicho todo era su paciente.

Tat: todos están en la boda ahora...

Todos menos Victoria y sus padres, pensó Heriberto...

H: me resulta increíble...

Tat: es que nadie lo podía creer... Siempre pensamos que Osvaldo y Victoria se casarían y tendrían hijos... Y serían felices para siempre, ya sabes...

Pobre Victoria... Cuánto debía estar sufriendo... Y no se lo merecía... Era en lo único en lo que pensaba Heriberto, en esa mujer que lo tenía cautivado...

Tat: ¿usted qué hubiera hecho, doctor?

H: ¿yo...? Yo jamás traicionaría a la mujer que amo...

Tat: qué romántico...

Pero eso era más que romanticismo... Era lealtad... Honestidad...

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Se debatió tanto entre ir y visitar a Victoria... Lo peor que podía pasar era que no lo recibiera y él entendería perfectamente...

Pero nada perdía con intentarlo... Así que se apareció antes de la cena.

Fran: doctor Ríos Bernal... Qué sorpresa...

H: perdón por venir así Sr. Saltos, pero me enteré de la boda de Osvaldo...

Fran: desgraciado ese... Ni lo menciones en esta casa.

H: lo siento... Quería saber cómo se encuentra Victoria...

Fran: muy mal...

H: quizás no es el momento oportuno, pero me gustaría verla... Y saludarla un rato...

Fran: dame unos minutos...

-Habitación de Victoria-

Madre e hija miraron a la puerta cuando tocaron y acto seguido entraron. Era Francisco.

POR CONQUISTARTEHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora