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En la ciudad

Jimin se encuentra sentado en la cafetería cercana a su tienda, bebe un café doble bien cargado mientras espera a sus amigos. Mira su celular por unos segundos y un recuerdo de Jungkook cruza su mente.

Tiene casi dos semanas de no verlo y hablar con él, espera que este bien, en el fondo sabe que es un cambia formas y que posiblemente está situación no le afecte demasiado como lo está haciendo con él.

—Disculpa la demora. Jia, no encontraba su cerebro —bromea Hoseok, tomando asiento al lado de Jimin.

—Te escuche idiota —refunfuña la pelirroja, tomando asiento frente a los dos chicos. —Lo lamento —se disculpa la chica—. ¿Dónde está tu novio el cambia formas?

—Sí, ¿Dónde está mi amigo el hombre lobo? —secunda la pregunta el castaño.

—No los he visto por casi dos semanas y ni siquiera preguntan cómo he estado. Al contrario, preguntan por Jungkook, el cual solo es mi amigo y no mi novio —contesta de forma precipitada y rápida el rubio.

—¿Qué sucedió? ¿Te lastimó? ¿Te utilizó solo para sexo? —lo atiborra de preguntas, Jia. —Responde, Jimin —demanda histérica.

—Lo hará cuando cierres la boca y lo dejes hablar —se entromete Hoseok. —¿Quieres hablar al respecto? —inquiere con mesura.

—Su destinada visito mi tienda y...

—¿Destinada? —lo interrumpe la pelirroja.

—Jia, solo cállate y deja que él hable y explique —la reprende el castaño.

—Ok, lo siento.

—Bueno, ella vino y me confeso que es la destinada de Jungkook. Una destinada es una pareja para siempre en sus tradiciones y creencias —explica el rubio, hace una pausa, bebe un par de sorbos de café y prosigue. —Luego de decirme lo que él me había ocultado también mencionó que los humanos y las bestias no se pueden relacionar, y que es obvio que todo lobo desea cachorros y una manada y... —el chico se detiene, alza rostro, suelta un suspiro y continua. —Yo no puedo darle eso, chicos, soy un humano —gesticula mientras sus ojos se llenan de lágrimas.

—Entonces terminaste con él —dice en voz baja, Jia, tomando una de las manos del rubio.

—Sí. No quería, pero es lo correcto. No puedo ser egoísta, me gusta mucho Jungkook, quiero estar con él, pero también sé que él desea cachorros y una manada y si lo obligo a estar a mi lado yo...

—No te sentirás bien porque pensarás que su decisión ha sido precipitada —concluye Hoseok.

—¿Por qué esperaste tanto para decírnoslo? —inquiere Jia, acariciando con sus dedos el dorso de la mano del chico.

—No lo sé, solo quería estar solo y seguro de mi decisión —acota Jimin, mientras limpia un par de lágrimas con su mano contraria.

—¿Y lo estás? —lo interroga el castaño.

—Sí, lo estoy —responde luego de aclararse la garganta.

—Bien, basta de esto, ponte de pie —habla Jia, luego de ponerse en pie, ganándose la atención de los dos chicos.

—No, ¿Para qué? —protesta Park.

—Haz que se ponga de pie, voy por el auto, nos vemos afuera —le ordena la pelirroja al castaño.

—Ya la escuchaste, vamos —dice Hoseok, tomando una de las manos de Jimin. —Vamos, arriba —insiste, mientras le ayuda a ponerse de pie.

Jimin se pone en pie luego de dejar propina, sale de la cafetería junto a su amigo y suben al auto cuando este se estaciona.

MY BEASTDonde viven las historias. Descúbrelo ahora