Temporada 2 capitulo 8 Siluetas

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Uraraka Ochaco una chica carismática, dulce y siempre ponía a los demás antes que ella misma, toda una heroína hasta el final.

Esa era la leyenda escrita en la tumba de aquella chica, quien solamente se encontraba su nombre, después de todo el cuerpo nunca fue encontrado.

La mirada esmeralda reflejaba con sus lágrimas el estado de ánimo dónde se encontraba, su rose con las palabras que alguna vez le había dicho su padre le llegó con toda la fuerza.

Ése es tu poder, el de destruir todo, ya sea con tus llamas o con tus actos, e incluso sin ellos. Destruyes todo lo que tocas.

Su mirada se ensombreció, recordando tiempos preciosos que había pasado con aquella chica, la persona más especial para él.

Todos se alejaban de la tumba donde no había nadie, realmente una imagen desalentadora era la que se mostraba.

Una chica con deseos de ayudar a sus padres había muerto en manos de una entidad prácticamente indestructible.

El chico se sentía de lo peor, de un momento a otro ellos estaban uno al lado del otro, prometiendo protegerse y amor eterno, y al siguiente ella ya no estaba y él solamente había visto todo con sus propios ojos, sin poder hacer nada.
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En una habitación, completamente obscura siendo rodeada por una energía maligna, se encontraba una persona con mucha ira a su alrededor.

Ella estaba sentada, diciendo unas palabras incomprensibles frente a una esfera de vidrio que tenía como propósito marcar un objetivo.

Finalmente, tenía a la persona.

Una chica castaña con un sonrojo notorio en sus cachetes que se encontraba flotando en medio de la obscuridad que le era mostrada, en ése momento ella estaba desmayada sin dar signos relativamente buenos de vida.

Ella iba a ser parte de sus planes.

Un estruendo de repente interrumpió sus palabras, eran los Titanes que habían llegado de hacer su cometido, y como toda buena bestia sin sentido que eran, simplemente esperaron a las siguientes órdenes.

Con un movimiento de manos, ella finalmente prendió una lámpara que poseía en ése lugar, ella vestía un conjunto de pantalón de mezclilla negro y un polo negro, ella estaba delgada y su piel era de un tono blanco parecido a la porcelana.
Sus ojos eran color morados y ella tenía el cabello largo acomodado en una coleta alta.

Si no estuviera con una cara de rabia total, ella sería la definición perfecta de hermosa.

Su ritual, que aparentemente iba a ser sobre el piso mismo, pues estaba preparando un sello sobre el mismo suelo de la habitación con un gis blanco, estaba por comenzar.

Iba a haber un gran problema.
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Izuku Yagui se encontraba levantando su habitación, o lo que quedaba de ella, después de todo sus cosas estaban guardadas en una mochila amarilla.

El chico se disponía a irse del lugar, pero antes necesitaba de sus cosas.

Él se iba porque ya no soportaba ése lugar, pues estaba lleno de recuerdos, ahora dolorosos, de las personas más importantes de su vida.

El chico estaba por terminar de recoger todo hasta que algo sintió, como un toque en su hombro, sin saberlo, el estaba siendo tocado por Uraraka, y en un susurro, como del viento, ella le dijo que tenía que quedarse, que ella todavía estaba viva, pero que iba a pasar algo realmente malo con ella.

Esto es todo por hoy.

Izuku. TraumasDonde viven las historias. Descúbrelo ahora