|| Cap 32 ||

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POV Sam

No sé cuánto tiempo ha pasado.

La tristeza distorsiona el tiempo: lo hace correr y detenerse al mismo compás.

Volví al burdel para saludar... aunque en realidad buscaba consuelo. El ambiente estaba cargado de una desesperanza que se podía saborear en el aire. La noticia de la derrota en la frontera había caído como un golpe en el pecho de todos. El rumor de que Basco, el coloso, la gran esperanza de Macros, había sido herido... y que sus descendientes fueron masacrados en la guerra... dejó a todos sumidos en silencio.

El miedo era contagioso. Bastaba estar allí para sentir cómo la piel se erizaba con solo respirar el aire tenso del lugar. Y con la tristeza royendo mis huesos, tomé una decisión que había postergado por quince años: regresar a mi pueblo... a mi familia.

Alguna vez mencioné que había vuelto, pero era mentira. Desde el día en que me convertí en el amuleto de Artemisa, jamás regresé a mi hogar. No fue una huida. No había nada de qué escapar. Solo era un niño soñador, buscando aventuras y amistades nuevas, aprovechándome de la confianza de mis padres y hermanos para desaparecer.

Nunca me buscaron. Supongo que creyeron que había muerto. Los Ferox nunca nos han respetado, así que lo más probable es que pensaran que uno de ellos me había devorado. No sería una suposición descabellada, y no podría culparlos por creerlo.

Mi madre se ocupaba de todo en casa. Mi padre, ciego de nacimiento, hacía lo que podía: cuidaba de los niños mientras ella trabajaba sin descanso. Ahora que lo pienso... quizá le rompí el corazón. Él siempre decía que nosotros éramos sus tesoros, y yo lo traicioné al desaparecer. Lo hice sentir incapaz de protegernos.

Debo disculparme.
Con todos.
Por todo.

Mi camino fue tranquilo, casi sereno

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Mi camino fue tranquilo, casi sereno. Los Ferox rara vez se atreven a atacarme; basta con que intenten devorarme para que mis escamas se enciendan en fuego.
La bendición de mi magia elemental nunca me deja desamparado.

Fueron días de caminata y noches de reposo bajo la luz de la luna. El bosque de Ga-Ju... hermoso y cruel a la vez. Es el más grande de todo Sernia, pero también el más peligroso. Cada sombra puede ocultar una enfermedad, un parásito, o una criatura esperando el momento justo para matarte.

Aun así, las lagartijas de fuego como yo tenemos una ventaja: nuestro tamaño, cuerpos flexibles y naturaleza adaptativa nos permiten movernos por entre raíces y rocas sin ser atrapados.
Este bosque quiere destruirte, pero también te enseña a burlar la muerte.

Seguí mi instinto. No recordaba nada de mi hogar, pero algo —una fuerza vieja y cálida— tiraba de mí hacia un punto específico del bosque. Cada vez que mi corazón clamaba por volver, mis pasos se dirigían hacia allí, como si las raíces mismas me guiaran.

Llegué a un claro en el centro de Ga-Ju.
Supe que era el lugar correcto al ver el rastro de cadáveres de Regans, cuerpos secos, torcidos, víctimas de su propia curiosidad. Muchos de ellos, exploradores que quisieron encontrar el hogar de mi especie. Siempre cerca... pero nunca lo suficiente. El bosque no perdona la soberbia.

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⏰ Última actualización: Dec 12, 2025 ⏰

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