Tres días pasaron. Todos seguían devastados por la muerte de Terra, incluyéndome, pero por alguna razón, por más que pensara en ella, las lágrimas no salían. El único que parecía realmente afectado era Azure, y cómo no... habían sido compañeros durante años. No parecía muy viejo, pero tenía la misma edad que mi tía Shiori, la más joven de la familia kitsune.
De los demonios cambiaformas, lo poco que sabía era que se mantenían unidos porque su debilidad física los convertía en un blanco fácil para demonios más fuertes. Solo al estar juntos perdían el miedo a los demás.
Mientras caminábamos en silencio, el peso del viaje me agobiaba, no solo por el cansancio, sino porque sabía que cuanto más tardáramos en llegar a la capital, más posibilidades había de ser descubiertos o emboscados otra vez.
Me detuve, mirando el cielo plomizo y el horizonte que no parecía acortarse jamás.
—Necesito encontrar una forma de ir más rápido —murmuré para mí, con la voz cargada de determinación—. No pienso perder más tiempo, ni más vidas.
Volteé a verlos, con el ceño fruncido.
—Quédense aquí. Voy a buscar un camino más rápido... o un atajo. Si escuchan mi señal, empacan todo y corren detrás de mí.
Sin esperar respuesta, comencé a moverme entre los árboles, buscando cualquier pista: un camino oculto, un comerciante, algo que me ayudara a llegar más rápido a la maldita capital antes de que fuera demasiado tarde.
—¡Espera, Artemisa! —La voz de Odessa me alcanzó desde atrás, corriendo entre ramas y maleza hasta llegar junto a mí—. Tengo una idea mejor.
Fruncí el ceño, impaciente.
—¿Qué idea?
—Puedo convertirte en un ave, un halcón quizá. Así podrías adelantarte y asegurarnos el camino sin perder más tiempo —respondió con determinación.
Negué de inmediato.
—No. Ya has hecho suficiente. No arriesgaré más tu energía en mí.
Ella insistió, extendiendo la pata para tocar mi hombro.
—Por favor, déjame hacerlo. Es nuestra mejor opción.
Aparté su pata suavemente y saqué de mi marsupio una gema del alma, brillante y cálida, rebosante de las almas que había recolectado. El resplandor la iluminó, llenando sus ojos de asombro.
—No necesito sacrificar tu energía —respondí con frialdad—. Tengo suficiente aquí.
Sin darle tiempo a replicar, apreté la gema entre mis dientes, consumiéndola entera. Una oleada abrasadora recorrió cada fibra de mi cuerpo, energizándome, revitalizando mis músculos y alimentando mi magia.
La transformación fue casi inmediata. Sentí cómo mi cuerpo se encogía, se aligeraba y desplegaba alas fuertes y afiladas. Ahora, en lugar de patas tenía garras, mis ojos captaban detalles distantes, y mi corazón latía velozmente como el de un verdadero halcón.
—Esta forma no durará demasiado —les advertí, extendiendo mis alas para probarlas—. Ustedes también deben transformarse en aves. Me seguirán en vuelo.
Dagur resopló molesto.
—¿Por qué diablos no hicimos esto antes?
Lo miré con dureza, con mi nueva y penetrante visión.
—Porque antes no era necesario. No íbamos a desperdiciar energías en transformaciones inútiles, pero ahora todo cambió. La capital ya sabe que estamos aquí; debemos llegar rápido, desde una dirección diferente para no ser detectados. Lo mejor será tomar la identidad de híbridos sin hogar, de los que vagan sin rumbo; así no despertaremos sospechas ni preguntas incómodas.
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Demon within
FantasíaEn un mundo dividido, el odio que consumió el alma de una joven es la gota que derramó él vaso, Desató y terminó a la fuerza, una guerra sangrienta termina por llegar al límite de todos los involucrados, no pueden seguir, pero la desconfianza y des...
