Andaron unos minutos hasta que Chris se paró.
-Voy a ser claro: ¿tuviste algo con mi mujer? - preguntó Chris
-No - sonrió Carlo - Me gustaba mucho y se lo dije, pero ella era menor y me dijo que aunque las cosas no estuvieran bien, ella estaba enamorada de otro hombre. Y ahí es cuando empezamos a hablar de tí.
-¿Cuando ella tenía quince?
-Si. Llegó cabreadísima contigo. Intenté explicarle que cuando un hombre es tan mayor no podía estar con una chica de su edad, pero la chafé mucho más. También me habló de un tal Morgan y lo mal que lo pasó con él.
-Jódete, Morgan...- susurró - No...descubrimos que su primera vez no fue Morgan a las quince. Pero prosigue, quiero saber más.
-Me dijo que por mucho que se imaginaba su cara con el pelo mojado y tal, no sintió nada. A lo que iba. Se dejó algo aquí...- sacó una cadena fina con un colgante dorado - Cuando quise dársela, ella ya se había ido. Aunque no es de eso de lo que te quiero hablar.
-Esa cadena se la regalé yo - la agarró sonriendo - ¿La has tenido todos estos años?
-Si. Pensé que volvería al año siguiente, pero por alguna razón no lo hizo.
-Estuvo muy enferma - tragó saliva
-¿De verdad? - lo miró asombrado
-Sí...depresión y anorexia severa. Yo tampoco sabía nada hasta que la volví a encontrar a sus treinta.
-Suerte que la cuidaron bien entonces.
-Sí - sonrió- Aunque no fue la única vez que estuve a punto de perderla.
-Pero ahora está bien, ¿verdad?
-Diría que si. Lo intento todos los días.
-Se la ve feliz. ¿Cómo se llama vuestro hijo o hija mayor?
-Howie. Nuestro hijo en común Robert.
-Robert es un nombre que ella siempre repetía.
-Era mi padre - le cayó una lágrima - Pero, ¿qué querías decirme?
-A eso iba.Tengo en mi casa unas cartas que quizás te interesaría leer. Le dije que las escribiera como modo de deshago y creo que si te apetece podría dártelas.
-¿Harías eso por mi?
-Perdona, pero no te conozco lo suficiente como para hacerlo por tí
-Entiendo.
-Lo hago por que ella fue durante años mi amor platónico y créeme, son muy bonitas.
-Fue, ¿verdad?
-Si, hace años que me casé con una mujer maravillosa y tenemos fos chicas.
-Nosotros tenemos tres. Ya te imaginarás como las amo.
- Te roban el corazón nada más nacer.
Mientras, con Nicky...
-Tranquila - le decía Tasha
-Lleva un buen rato con él y se han ido lejos - movía la pierna Nickold
-¡Ey! ¡Cálmate! - le dijo Howard - Nadie le va a hacer nada y no te va a dejar. ¿Desconectas en elgun momento?
-No. Tasha, ¿desconectas en algún momento cuando se trata de tu marido o tu hija?
-¡Claro que no! - contestó Tasha
- Pues eso. Como tarde mucho más, lo mato. - se mordió el labio Nickole que estaba a punto de llorar.
-No me gusta esa mirada - le dijo Howard - Cálmate. De verdad que cuando te des cuenta estará aquí y no te dejará en paz.
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Cuando el destino está escrito (secuela)
FanfictionDespués de volver a Boston, Chris y Nickole empiezan de nuevo con sus cinco hijos.
