El club secreto no había decepcionado. "Halo" era un lugar que parecía otra dimensión, con su iluminación baja, buena música y bebidas de primera; además de un pequeño casino bien equipado en el mismo edificio. Las zonas VIP eran palcos desde los que se veía toda la extensión de la pista de baile o las mesas de apuesta, según el área. En una de esas zonas en lo alto, Neilan observaba junto a Tom a las dos mujeres que bebían y hablaban en un bar privado cerca de la pista; Santino también los había acompañado, pero estaba más ocupado bebiendo unos cócteles que cuidando a su prima o vigilando a una abogada.
—¿Qué te sucede con Angela? —lo cuestionó Tom directamente, intrigado. Lo había acompañado por pura curiosidad de ver lo que hacía.
—Estamos saliendo —respondió de tajo, sin apartar la mirada de ella.
—Ella dijo que no.
—Está en negación —gotas de licor escaparon de la boca de Tom al no poder contener la risa.
Miró a su primo, completamente enfocado en un punto a la distancia en que su amiga se encontraba disfrutando de la noche, y la seriedad del asunto lo golpeó de lleno. Recordó el cargo que heredaría en el futuro, los peligros que lo rodeaban; pensó en lo alejada que Angela vivía de todo aquello y lo centrada que estaba en su vida profesional, lo exitosa que era gracias a los esfuerzos propios y los de su padre, que la crío lo más aislada posible de un mundo hostil; y concluyó que estaba atestiguando los inicios de un gran conflicto, uno que tal vez alcanzaría a la institución. Neilan arrastraría a su amiga al fondo de algo que conocía solo teóricamente, ¿por qué? ¿Por cuánto tiempo? ¿Qué haría con ella cuando hubiese terminado?. Él jamás había tenido una "relación" formal con ninguna mujer, jamás había sido un romántico; era claro, duramente claro, desde el principio con las mujeres con las que salía no más de una semana, pero ahora estaba actuando de un modo que no entendía y no lograba comprender qué quería de Angela. Decidió acabar con las dudas:
—¿Piensas hacerla tu esposa? ¿O qué pretendes? ¿Cuáles son tus intenciones? —Neilan por fin retiró la mirada del lejano mini bar y la posó en su primo, quien esperaba una respuesta con la frialdad plasmada en el rostro.
—¿Por qué preguntas? ¿Te interesa Angela? —cuestionó de vuelta, embargado por los celos.
—Claro que me interesa, me importa, la conozco desde que éramos niños. Ya te lo dije, es como mi hermana. No quiero que la lastimen —el heredero asintió ante su explicación.
—Sí quiero que sea mi esposa —contestó sin vacilar. Tom retrocedió un poco en su silla.
—¿Cómo? ¿Por qué? ¿Desde cuándo? —las preguntas se abultaban en su mente y no se molestó en guardarlas—. Ni se conocían...
—La vi desterrar a Carlo y supe que era perfecta para mí —explicó Neilan encogiendo los hombros.
—¿Y ya?
—Es inteligente, leal, tiene la sangre fría necesaria para este mundo y es la mujer más hermosa que he visto. Me gusta. No necesito nada más.
—¿Tu padre está de acuerdo? ¿Vicenzo lo sabe?
—A quien necesito convencer es a Angela, ella es quien tiene la última palabra —Tom suspiró, no podía contradecir algo tan razonable. Además, Neilan sin saberlo tenía toda la razón, eso era justo lo que Angela diría. Ella era la dueña de sus decisiones, y si una era casarse con el futuro capo de la mafia, entonces nada ni nadie podría hacerla cambiar de parecer.
—Suerte —fue lo único que dijo. Neilan asintió levemente y regresó la mirada a su lugar original.
La abogada y su prima continuaban hablando y riendo, el heredero se preguntó cuál era el tema que les causaba tanto interés.
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Angela ● abogada de la Mafia.
RomanceNeilan Mancuso es el primogénito del actual capo de la mafia italiana. Nació en las profundidades de un mundo inundado de peligro, muerte y traición, y fue criado para ocupar el trono. Cuando el heredero ve a Angela Demontis ajustar cuentas con un...
