La casa a esa hora se volvía escenario de un adorable caos, y quien activaba el interruptor era siempre Neilan...
Siete en punto y él despertaba por simple alarma corporal ganada con la costumbre. Angela dormía a su lado, apacible y preciosa, y como siempre enrollada a él, con la mejilla apretada a su pecho y la pierna atada a su cuerpo. El famoso almohadón de plumas yacía acostado en un rincón de la cama, había perdido hace mucho la posición oficial entre los brazos de Angela.
Y claro que a Neilan se le hinchaba el ego de orgullo al ver al pobre almohadón tirado por allí. Cada mañana, su primera sonrisa, una maligna y socarrona, era por este motivo. Un pequeño secreto que guardaba para sí y que era su primera alegría del día.
Plantó un delicado beso en la frente de su mujer, llenó a tope sus pulmones con el aroma adictivo de su pelo escarlata y acarició su muslo con la palma abierta, pausado y ligeramente fuerte, mientras dejaba los párpados caer y se entregaba a los sentidos. El sol de verano se colaba entre las persianas, el calor se expandía por sus poros como una nueva frazada y el palpitar constante del corazón de su ángel era un como un tintineo que resonaba contra su piel, la melodía y la sensación más adorada por él, la más valiosa. Una sonrisa cruzó sus rostro, la estrechó a su cuerpo y selló con un beso sus párpados, tan tibios contra sus labios. Sabía que su esposa tenía un sueño pesado, no despertaba por ningún motivo que no fuera el llanto de sus bebés o el sentirlo salir de la cama... como ahora.
Con cuidado se liberó de su pierna y su abrazo, se deslizó fuera de las sábanas, y mientras metía los pies en las pantuflas la escuchó removerse en la cama.
—Buenos días, amore —musitó sonriendo sin necesidad de voltear, imaginarla estirándose y agitando las pestañas era suficiente para encender ese deseo que había hibernado durante el sueño y que ardía al rojo vivo sin menguar a lo largo del día, de todos los días.
Angela esbozó su primera sonrisa del día al escucharlo, adoraba que él fuera dueño de las primeras palabras que escuchaba al despertar... y también el responsable de hacer sus hormonas vibrar a primera hora con ese tono grave que tenía su voz cuando recién se levantaba. Una vibración de necesidad tenía como epicentro su vientre sin falta cada mañana. Abrió los ojos despacio, y él ya estaba inclinado sobre ella, descendiendo al encuentro de su boca para darle el primer beso del día. Como siempre, el primero cayó en sus labios sonrientes, y el siguiente se encontró con su boca abierta y sedienta por las largas horas nocturnas de ausencia. Ya le importaba un demonio que los dos apenas hubieran despertado antes de ese beso.
—Buenos días, mi amor —murmuró sobre la boca de su esposo, rodeando su cuello suavemente con los brazos. Su expresión traviesa convertía sus ojos en los de un felino al acecho, y Neilan enfrentaba su mirada con la misma llama en las pupilas.
Un respiro los separaba del siguiente beso, uno que los pondría en riesgo de no salir de la cama, pero la realidad los llamó usando una vocecita de bebé.
Allegra reclamaba atención desde la cunita junto a la cama. Neilan suspiró, entre rendido y contento, mientras que Angela reía bajito.
—Dijo "papá", lo escuché claramente —le susurró rompiendo el abrazo y cubriéndose rápidamente con el edredón. Neilan negó, pero no pronunció protesta; tenía en los labios una sonrisa permanente gracias a esa preciosa rutina matutina de la que no se aburría.
—Mhmm —tarareó—. Sabes que a esta hora te quieren a ti, bella. Yo no tengo lo que necesitan —se levantó por fin y caminó esos dos pasos que les separaban de sus bebés.
—Una lástima que las tuyas no sean funcionales, mi amor —se lamentó ella con extremo pesar. Él sonrió un poco más amplio, meneando la cabeza, y con un cuidado casi exagerado tomó a la pequeña Allegra en sus brazos—...pero son lindas, de eso yo soy conocedora.
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Angela ● abogada de la Mafia.
Storie d'amoreNeilan Mancuso es el primogénito del actual capo de la mafia italiana. Nació en las profundidades de un mundo inundado de peligro, muerte y traición, y fue criado para ocupar el trono. Cuando el heredero ve a Angela Demontis ajustar cuentas con un...
