Capítulo 22 | "Un privilegio"
Sergey Morosov
No logro respirar, no correctamente al menos. No cuando la tengo a ella aquí, frente a mí.
No cuando el delicioso olor de su perfume vuelve a invadirme las fosas nasales, no cuando puedo sentir el calor de su cuerpo radiando contra el mío, cuando mis manos pulsan por tocarla, por volver a sentir su cuerpo presionado contra el mío, por volver a saborearla.
Sus ojos me observan fijamente, veo todas las dudas reflejadas en esos irises, hasta que finalmente la burbuja se rompe.
Ella se aparta, aparta mi tacto de su mejilla, al igual que da un paso atrás, como si quisiera poner toda la distancia posible entre nosotros.
— ¿Qué haces aquí, Sergey? — repite.
Su voz es fría, es monótona. No es el tono de voz que recuerdo, o al menos, no es el tono que iba dirigido a mí.
— Vine por ti — susurro, tragando el nudo que se forma en mi garganta. Nunca he sido bueno en expresarme, pero necesito hacerlo con ella si quiero recuperarla — Vine a disculparme.
— Eso no será suficiente, Sergey — se queja ella — Si eso disminuirá un peso en tu conciencia, hazlo. Y luego vete.
Sus palabras son como dagas que se clavan en mi cuerpo, que me hacen sangrar.
— Mariposa...
— ¡No me digas así! — enfurece — ¡No tienes ningún derecho de decirme de esa manera! ¡Ya no!
— Déjame explicarte...
— ¿Qué vas a explicarme? ¿La manera en cómo jugaste conmigo? ¿En cómo te burlaste de mí cada vez que tuviste una oportunidad? ¿En cómo sólo fui tu retorcido experimento? ¿En cómo...?
— No — gruño, acercándome a ella aun cuando intenta apartarse de mí, encerrándola entre mi cuerpo y la encimera de la cocina — Me equivoqué, lo sé, de verdad lo lamento, mariposa. Lo lamentaré toda mi vida. Sí, te engañé, quería que potenciaras todo lo que tus hermanas reprimían en ti, pero no me preocupé por todo lo que pudo lastimarte.
» Debí hacerlo mejor, mejor que ellos, debí hacerlo bien. Debí conseguirte la ayuda que necesitabas, no jugar al juez y verdugo contigo, debí apoyarte, debí estar ahí para ti. Lo siento, sólo pude ver todo lo que podías ser, pero no en lo mucho que estaba lastimándote para llegar a ello.
— Nunca seré eso que quieres, Sergey — susurró, con la voz temblorosa, el dolor en sus ojos era su peor arma contra mí — No puedo hacerlo, no puedo dejar que me sigas lastimando, no puedo convertirme en lo que tú quieres que yo sea.
— No quiero convertirte en nada — gruñí — No lo vi al inicio, por mi avaricia y rencor, pero ahora lo veo, no tardé mucho en darme cuenta de la increíble mujer que eres, mariposa.
Una lágrima silenciosa bajó por su mejilla, lo único que necesitaba para hacer que mi corazón se encogiera ante ella. Siempre odié verla llorar, pero verla llorar por mi culpa era la peor de mis agonías.
— No puedo... — susurró, sollozando — De verdad quisiera creerte, quisiera obligarme a hacerlo, pero me has engañado tanto.
— No, mariposa — susurré, obligándome a tragar el nudo que apresaba mi garganta — Jamás te mentí, no al menos con lo que piensas. Fue real, Cosima, lo que sea que tu mente esté diciéndote, no lo escuches. Cada momento fue real, no te he mentido sobre ello.
— No es cierto — gruñó — Sólo fui otra de tus opciones. Otra chica a la que follaste.
— No eres una opción — negué con la cabeza — Estar contigo ha sido un jodido privilegio.
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Big Blind
Novela JuvenilLibro 3.5 | Spin-off de la Trilogía Amores Letales Cosima Barone ha sido la princesa consentida de la mafia toda su vida, más aún desde que una de sus hermanas mayores tomó el liderato de la Camorra, seguida de su increíble participación en la mafia...
