—¡Antonio, quiero a mis dos bebés en la casa ya! —dije enojada por el teléfono.
De fondo, se escucharon las carcajadas de Nata.
—Paula, solo van a jugar fútbol.
—¿Y cómo va a jugar fútbol Toñito si tiene tres meses?
Esta vez, Junior también soltó una carcajada.
—Ya, mami, tranquila —dijo, divertido—. Mel está jugando y yo estoy sentado con Toñito en el pasto.
Suspiré.
—Amor, son niños, se aburren de estar encerrados todo el día en la casa —continuó—. Aunque sea deja que les dé el sol.
Me quedé en silencio unos segundos.
—Por lo menos me hubieras llevado también —dije, triste.
Desde que salí del hospital, no he hecho más que estar acostada o viendo películas con Junior. Me han tenido con demasiados cuidados.
—Mi amor —dijo con tono triste—, estabas dormida cuando salimos, pero ya fui a comprarte algo que te va a encantar.
Sonreí levemente.
—También estoy harta de estar aquí postrada —suspiré—. Me aburro tanto.
—Mira, hagamos esto: dejaré a Mel con Nata porque se está divirtiendo mucho —propuso—. Y Toñito y yo iremos a hacerte compañía, ¿cómo te suena, mami?
Sonreí, triste.
—No, amor, quédate ahí —respondí—. Tienes razón, mi bebé se la pasa encerrado aquí. Que le den baños de sol.
Suspiré.
—Además, tú tampoco has podido despejarte —proseguí—. No te preocupes, lleva a Meli a comer a algún lugar divertido. Te amo.
Colgué. No dejé que mi mente invadiera mis sentimientos y bajé a prepararme un té. Apenas estuvo listo, aproveché para tomar todos mis medicamentos.
Hice una mueca; odiaba estar tan medicada. Además de sentirme tan cansada todo el tiempo. Me urgía que me retiraran todo y dejar de ir al hospital a tantos chequeos.
—¿Bueno? —respondí cuando mi teléfono vibró con la llamada de Estef.
—¿Cómo está la mejor mamá de todas?
Sonreí, recostándome en el sillón.
—Encerrada.
—Ay, Pau, ¿quieres que te vaya a ver?
—No, no, es viernes, sal —contesté, animándola—. Has estado casi toda la semana viniendo diario.
—Y me encanta verte.
—No te preocupes, Estef, estoy bien.
—Fueron al hospital hoy en la mañana, ¿no? ¿Qué te dijeron?
—Esperan que en poco tiempo me retiren los medicamentos poco a poco —respondí—. Al parecer, todo mi tema hormonal va respondiendo y pues mi cuerpo también.
Estuvimos platicando unos momentos más y después colgamos. Tomé la mantita que estaba en el sillón y me tapé.
El embarazo me debilitó muchísimo. Hubo fallos en mis chequeos y nadie se dio cuenta de que mi nene prácticamente me estaba acabando por dentro. Cuando nació, fue tan doloroso y urgente porque no quedaba mucho de mí para él. Quedé bastante lastimada en varias áreas internas y duré varios días en el hospital entre chequeos, estudios y observación.
ESTÁS LEYENDO
la cherry; junior h
FanfictionTodas las personas se cansan. Junior lo sabía y aun así continuó lastimando a quien estaba seguro que era el amor de su vida.
