Capitulo 19

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Lo peor de que te den una golpiza en medio de una calle solitaria es que no hay nadie por todo el lugar para ayudarte, entonces te tienes que poner de pie tú solo y créanme cuando les digo que eso es muy doloroso.

Saqué el celular del bolsillo al ver que habían roto la goma delantera de mi bicicleta pasándole por arriba con la camioneta. No quería que mi padre me viera en ese estado. Britney vivía cerca pero con lo impulsiva y temperamental que era supuse que llamaría a la policía o buscaría a Brandon para darle un puñetazo. Me dieron nauseas al ver los contactos de Amber y Leandro. Seguí la enorme lista de contactos y fui hasta la única persona en la que quizás podía confiar. Digo quizás porque a esas alturas desconfiaba de la veracidad de todo. Solo le di la oportunidad de la duda por los viejos tiempos.

—Dime, Maic. —dijo de inmediato.

—Harri… necesito un pequeño favor tuyo.

—¿Por qué suenas como si te hubiera atropellado un camión cargado de rinocerontes?

—Por nada, tú solo ven a la dirección que te voy a enviar.

—Ok, en cinco minutos estoy ahí.

—Oye… Harri —tosí y tapé mi boca con el puño para no emitir un quejido—. Ven rápido.

Cinco minutos después…

—Mierda, mierda, mierda. ¡QUIÉN TE HIZO ESO! —Espetó Harrison en cuanto me vio.

—No grites… —le imploré—, y no me cojas por ahí que me duele todo.

—Con razón hablabas así. ¿Quién fue el imbécil, dime para ir y partirle la cara? —Parecía molesto, mucho. Caminaba de un lado al otro sin quitarme los ojos de encima.

—Las preguntas dejémosla para después. Necesito ir a algún lugar para bañarme y quitarme toda esta suciedad.

Por fin se percató de que seguía sentado en el suelo y abrió la puerta del auto de su padre para luego ponerme de pie con cuidado y ayudarme a entrar.

—Oye no te olvides de la bicicleta. Está rota y… ¡ayyy no me cojas por ahí…! Dudo que sirva para algo más pero…

—Lo sé, te la dio tu mamá. Estuve ahí ese día.

—Esos imbéciles me la van a pagar. —murmuré al observar lo destrozada que estaba la bicicleta.

Harrison me miró con interés. —¿Esos? ¿Eran más de uno?

—Eran tres —mascullé—, tres contra uno. No fue una pelea justa.

Su mandíbula se tensó. —Tienes que decirme quienes fueron.

—Te lo diré si me juras una cosa.

—Dime.

Los ojos se me llenaron de lágrimas.

—Júrame que puedo confiar en ti. —le pedí—. Me mintieron, Leandro no es mi amigo, todo fue un vil engaño orquestado por Amber. Caí en su juego como un idiota —lo miré a los ojos—. Ahora dime si sabías algo de esto.

Negó con la cabeza con el ceño fruncido.

—Por supuesto que no, no tenía ni idea. He salido un par de veces con Amber y Leandro pero solo porque Lisi sale con ellos. Maic, puedes confiar en mí, ¿fue Leandro uno de los que te golpeó?

Negué con la cabeza. Ya el auto estaba en marcha.

—Fueron Brandon y dos de sus amigos. Él me contó lo de Amber y Leandro.

Apretó los puños en el volante y por unos minutos solo miró hacia el frente. Al cabo de un rato me miró y dijo con seguridad:

—Oye, te prometo que esto no se va a quedar así.

El taller de los imperfectosHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora