Capitulo 35 Final

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Nos escapamos del hospital, o mejor dicho, ayudé a que Amber escapara del hospital. Fue una locura inmensa, lo sé, pero quién no ha hecho locuras por amor alguna vez. Al salir un taxi esperaba por nosotros y nos fuimos tan lejos como mi dinero me lo permitió, que no fue mucho. Lo importante y lo mejor de todo fue ver como Amber respiraba aire puro con una expresión relajada. Estábamos en un estacionamiento lejos de la ciudad y su bullicio.

Abracé a Amber en cuanto estuvimos solos y hundí mi nariz en su cabello aspirando su olor. Ella se dio la vuelta y nos fuimos acercando lentamente hasta que nuestras frentes chocaron y nuestros labios lentamente se unieron para provocar el beso que tanto había deseado. Nuestros labios parecían hechos a la medida exacta. Besarla era como lanzarse de un avión a tres mil metros de altura y luego darte cuenta de que traes un para caídas. No sabes cómo te vas a sentir hasta que lo sientes y luego no lo puedes explicar ni describir con palabras.

Al separarnos agitados sonreímos a nuestra escasa cercanía.

—¿Y ahora qué? —pregunté.

—¿Confías en mí?

—Con los ojos cerrados.

—Pues no preguntes nada hasta que lleguemos.

Al decir esto un auto aparcó frente a nosotros y un chofer abrió la puerta. Dudé en si moverme o no, pero ella me arrastró tirando de mi mano. Entramos y en todo el camino no dijimos una sola palabra. No entendía qué sucedía. No tenía ni idea de a dónde nos dirigíamos. Cuando por fin nos detuvimos salimos del auto frente a una calle estrecha, a ambos lados dos edificios enormes se extendían. La atravesamos pasando por una hilera de puestos de venta hasta llegar a una puerta. Amber la tocó con sus nudillos y esperó hasta que abrieron. Un tipo corpulento lleno de tatuajes le sonrió a ella y me pregunté quién era.

—¿Es él? —Preguntó, Amber asintió y sonreí sin entender—. Acompáñenme. —Masculló con mala cara.

—Qué… —Intenté hablar pero me indicó que guardara silencio.

Entramos a una habitación completamente a oscuras y cerraron la puerta tras de nosotros. Amber se separó de mí y me comencé a asustar. No veía nada de nada y todo estaba en el más completo silencio.

—Oigan no es por nada, pero, pueden encender la…

—¡FELIZ CUMPLEAÑOS! —Las luces se encendieron y mis amigos aparecieron con un letrero felicitándome por mi cumpleaños número 18.  En ese momento mi mente hizo clic. Era mi cumpleaños. Con tantas cosas que tenía en la cabeza no me había acordado. Por eso habían actuado tan raro en casa de Amber, porque en secreto preparaban mi fiesta de cumpleaños.

Amber me abrazó por detrás y me dio un beso en la mejilla. Al separarme Britney me dio un abrazo más corto y sonriendo me dijo. —Feliz cumpleaños. Mi abuela te mandó un pastel de chocolate.

—Graci…

—¡Maicol. Eres todo un hombresito! —Chilló Harrison y me estrujó el cabello de esa forma que sabía que odiaba.

—Feliz cumpleaños. La idea fue completa de Amber. —dijo Leandro sonriendo.

—Feliz cumpleaños, viejo. —Murmuró Ernesto con una sonrisita y chocamos los puños.

—Entonces lo del hospital... —Miré a Amber.

—Eso fue un pequeño detalle. No tenía planeado ponerme mal. Pero bueno, ya estoy bien. Lo importante es que en este momento estamos aquí. Mañana será otro día y no sabemos lo que pueda pasar.

—Por favor cambien esas caras. —gritó Britney poniendo la música comenzando a bailar. A ella se unió Leandro y en unos segundos estábamos todos bailando, riendo y pasando uno de los mejores cumpleaños de mi vida.

El taller de los imperfectosHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora