Al llegar a casa me encontré con mi padre, estaba sentado en un sillón inclinado hacia adelante mientras apoyada los codos en las rodillas y descansaba la cabeza en sus manos. Se veía cansado y me odie por eso. Mi padre no merecía que yo le diera preocupaciones, no después de todo lo que habíamos pasado.
—Papá…
Levantó de inmediato la cabeza y me miró con los ojos rojos. Unas ojeras enormes remarcaban su cansancio. En ese momento esperé que me regañara, que me dijera que era un irresponsable o que era un hijo detestable. Esperé cualquier cosa menos lo que en realidad sucedió. Mi padre se levantó, me fundió en un abrazo y comenzó a llorar. Hacía mucho tiempo que no me abrazaban, tanto que me sentí raro y no supe qué hacer. Desde la muerte de mi madre no lo veía tan afectado. Creí por un instante que algo muy grabe había sucedido en mi ausencia.
—Creía que te había pasado algo malo, no me perdonaría si a uno de ustedes les sucede algo… —dijo separándose de mí.
—Me quedé en casa de un amigo… lo siento, sé que te tenía que haber avisado que me quedaría ahí.
Para mi alivio me dio una mirada severa. —No tenías que haberte ido de esa forma anoche, te portaste como un niño.
—Disculpa, no lo pude evitar, fue raro llegar y ver a esa mujer en casa.
Dio un largo suspiro y derrotado se sentó en el sillón. Por su expresión supe de inmediato que algo más lo preocupaba.
—Maicol, tu abuela me volvió a demandar, insiste en que no soy confiable para mantener un menor de edad bajo mi custodia. ¿Sabes lo que eso significa? Tenemos los ojos de mucha gente encima que espera que cometamos el más mínimo error para caernos con toda la ley encima. Estoy haciendo hasta lo imposible para que eso no suceda, pero no puedo hacer esto solo, me tienen que ayudar, de ustedes depende el futuro de esta familia. Te imaginas que te sucede algo en una de tus salidas nocturnas, no tardarían en usarlo en mi contra. Dejé el alcohol por ustedes, fue difícil, pero lo dejé para que tengamos una vida mejor, los cuatro juntos. Evita meterte en líos, ¿si?, evítame más dolores de cabeza que suficientes tengo ya.
—Esto no va a volver a pasar —le aseguré—. Te lo prometo. Anoche estaba con los cables cruzados. Lo siento.
Su semblante se suavizó
—Descuida, también fui adolescente e hice muchas locuras, aunque no lo creas. Además, me alegra verte así, al fin estás viviendo, eso es bueno.
Sonreí para no hacerlo sentir mal. Era bueno que creyera que la tormenta había pasado. Mi padre tenía demasiados problemas como para sumarle mis dudas existenciales.
Después de aquella conversación me fui a mi habitación y me di una ducha. En ese momento tenía la mente saturada de información. No dejaba de pensar en el mensaje que le había enviado a Amber con aquella enorme equivocación. Me preguntaba qué estaría pensando ella. Le había llamado por el nombre de otra chica, eso era imperdonable. Seguramente me estaba odiando en ese momento. Lo peor de todo, lo que no dejaba de atormentarme era el hecho de que le había dicho nada mas y nada menos que ´´Britney´´. ¿Acaso estaba sintiendo algo por ella?, no quería ni pensar en esa posibilidad, ella solo era mi amiga. Bastante había sufrido ya amando a Amber por tantos años como para ahora hacer lo mismo con Britney. Sin duda me había dado un golpe en la cabeza de pequeño o me había caído de la cuna al nacer porque la vida me decía una y otra vez que no había nacido para amar y yo seguía insistiendo que no era así.
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Al final me logré dormir. Cuando por fin creí que tendría uno de mis días de calma llegó alguien y abrió las cortinas de mi habitación. El resplandor se sintió como si de pronto hubieran encendido todas las luces de la tierra al mismo tiempo en mi propia casa.
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El taller de los imperfectos
Storie d'amoreMaicol es un bicho raro, un invisible, un marginado, como lo quieran llamar, pero su realidad cambia cuando a su mesa llega una chica rara con nombre de cantante, desde ese momento su vida da un giro de 180 grados y se ve en situaciones que jamás im...
