Elara se despertó por el frío que sentía, su cuerpo se encontraba temblando ligeramente mientras sus músculos protestaban por el esfuerzo de la noche anterior. Abrió los ojos lentamente y se dio cuenta de que seguía en la bañera, el agua fría que antes era caliente, cubría su cuerpo. Con esfuerzo, se levantó y salió de allí.
Se secó rápidamente, sus movimientos eran torpes y agotados. Sabía que debía ir a entrenar, aunque cada fibra de su ser le suplicaba quedarse en la cama. Se vistió con su ropa de entrenamiento, cada acción sintiéndose como un desafío monumental, y salió de su habitación con determinación.
Al llegar al gimnasio, esperaba ver a Natasha, pero en cambio, se encontró con Bucky esperándola. Al verla, sus ojos se abrieron con sorpresa y preocupación.
—¿Estás bien? —preguntó Bucky, su voz era grave y llenaba el espacio vacío.
—Sí, estoy bien —respondió Elara rápidamente, tratando de ocultar su malestar.
—Elara— la llamó, haciendo que la castaña mostrara su rostro cansado, con grandes ojeras que se posaban debajo de sus ojos —No estás bien.
—Lo estoy— repitió siendo terca como siempre —¿Podemos terminar con esto pronto e irnos?— dijo mientras dejaba su botella de agua junto a la colchoneta.
—No entrenaré contigo así— sus ojos azules la estudiaron con intensidad.
Elara intentó avanzar hacia él, pero sus piernas no cooperaban. Tropezó con la colchoneta, y antes de que pudiera caer, el brazo de metal de Bucky la rodeó, sujetándola firmemente contra su cuerpo para darle estabilidad.
—Vamos, necesitas descansar, sé lo que pasó anoche—dijo Bucky suavemente, tomando su rostro entre sus manos y mirándola a los ojos —No estás bien, necesitas recostarte— el soldado jamás había tenido a la castaña tan cerca, él recorrió cada fracción de la joven, sus ojos cafés y esas leves pecas que había en sus mejillas.
Elara intentó protestar, pero sus fuerzas la abandonaron. Justo en ese momento, Clint entró al gimnasio y vio la escena, su expresión cambiando de curiosidad a preocupación.
—¿Qué está pasando? —preguntó Clint, acercándose rápidamente.
—No se encuentra bien—respondió Bucky con firmeza —¿Puedes llevarla a su habitación para que descanse?
Clint asintió, y sin decir una palabra más, tomó a Elara suavemente y la llevó de regreso a su habitación. La recostó en la cama con cuidado, notando que su piel estaba hirviendo y su respiración irregular. Decidió llamar a Bruce, sabiendo que necesitaban su ayuda.
—Bruce, tenemos un problema —dijo Clint por la bocina de su celular —Elara tiene fiebre y claramente no se ha estado alimentando bien. Necesitamos que vengas.
Mientras esperaban, Clint se quedó al lado de Elara, vigilándola de cerca. Bucky, aún preocupado, se quedó en la puerta, observando la escena con el ceño fruncido. Cuando Bruce llegó, se acercó a la cama y comenzó a examinar a Elara con cuidado.
—Necesita descansar y recuperarse —dijo Bruce finalmente, su tono lleno de preocupación —No podemos permitir que se empuje a sí misma de esta manera.
Elara, medio consciente, asintió débilmente, agradecida por el apoyo de sus amigos. Clint se quedó con ella durante unas horas hasta que se aseguró de que la fiebre había disminuído y ella estuviera descansando.
Elara despertó después de varias horas de sueño reparador. El suave resplandor de la tarde se filtraba por las cortinas de su habitación, iluminando su rostro con un cálido brillo. Se estiró lentamente, disfrutando de la sensación de descanso que hacía tiempo no experimentaba. Después de unos momentos, se levantó de la cama y salió de su habitación, dirigiéndose hacia la sala común.
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GHOST (Bucky Barnes)
ActionElara, una joven con habilidades extraordinarias, se une a los Vengadores mientras lucha por olvidar su pasado tormentoso. A pesar de sus esfuerzos por dejar atrás sus recuerdos oscuros, las sombras de su historia la siguen persiguiendo.
