Capítulo 25.

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Elara se despertó temprano, con los primeros rayos de sol filtrándose por las cortinas de su habitación. Se estiró y, después de unos momentos, decidió tomar una ducha para despejarse. El agua caliente la ayudó a relajarse, lavando las tensiones del día anterior. Después de vestirse con ropa cómoda, bajó a la cocina, donde esperaba encontrar algo para desayunar.

Al llegar, se sorprendió al ver a Tony sentado en la mesa, hojeando una revista. Levantó la vista cuando la escuchó entrar y le sonrió. —Buenos días, Elara. ¿Qué haces despierta tan temprano?

Elara se encogió de hombros mientras se dirigía hacia la cafetera —Simplemente me desperté temprano. No pude dormir más.

Tony la observó con detenimiento. —¿Pesadillas?— preguntó con un tono suave.

Ella negó con la cabeza mientras servía una taza de café. —No, increíblemente dormí como bebé.

—Esta noche vamos a tener una fiesta aquí. Quizás deberías invitar a Jack— sugirió, su tono casual pero lleno de intenciones.

Elara, que se había sentado frente a él con su desayuno, se detuvo un momento antes de responder —No creo que vuelva a verlo— dijo finalmente, su voz tranquila pero firme.

Tony arqueó una ceja mientras le pasaba un plato con huevos revueltos y tocino que había cocinado. —¿Ya no te gusta?

Elara suspiró, tomando un bocado de su desayuno antes de responder. —Después de lo que pasó anoche, no creo que Jack quiera tener nada que ver conmigo y en verdad yo tampoco quiero.

—¿Qué fue lo que pasó?

— Después de que salimos del bar, tres hombres armados nos atacaron. Jack trató de protegerme, pero yo usé mis poderes para detenerlos.

Tony asintió lentamente, su expresión seria. —¿Y cómo reaccionó Jack?

—Él... él me llamó mentirosa y está en lo correcto. Estaba furioso y no quería escuchar nada. Me empujó contra una pared— la joven le dio un sorbo a su jugo — Bucky intervino y lo alejó de mí. Pero luego Jack comenzó a gritarme, llamándome monstruo y fenómeno— Tony miró con seriedad a la joven debido al relato, Tony estaba molesto, se notaba en su mirada y en la tensión que tenía su mandíbula.

—¿Y Barnes? ¿Qué hizo él?

Elara esbozó una pequeña sonrisa. —Bucky lo golpeó un par de veces y le dijo que se alejara de mí.

Tony se recostó en su silla, asimilando todo lo que había escuchado. —Entonces, tú y el Soldado del Invierno ya son mejores amigos, ¿eh?— dijo con una sonrisa irónica. —Y Jack es un idiota.

Elara rió suavemente. —Sí, supongo que sí, digo, lo de Barnes no estoy segura, las cosas van mejor, pero lo de Jack sí, es un idiota.

Tony se inclinó hacia adelante, su expresión suavizándose. —Linda, debes saber que cualquiera que no pueda aceptarte por lo que eres no merece estar en tu vida.

Elara asintió, sus ojos llenándose de gratitud. —Lo sé.

—¿Ya tienes un vestido?

—Le diré a Romanoff que me preste uno— dijo con una sonrisa.

—Nada de eso, haré que alguien deje un vestido en tu habitación, nos veremos en la noche, Gasparín— el millonario se levantó de la mesa y dejó un pequeño apretón en el hombro de la castaña.

—Cómo digas, abuelo.

Bucky y Steve estaban en el gimnasio de la Torre. El sonido de los golpes secos contra los sacos de arena y el ruido de las pesas levantándose llenaba el ambiente, mezclándose con el zumbido suave del aire acondicionado.

GHOST (Bucky Barnes)Donde viven las historias. Descúbrelo ahora