Capítulo 39.

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A la mañana siguiente, Elara se despertó lentamente, parpadeando mientras la luz del sol se colaba por las cortinas de la habitación. Al girar en la cama, se encontró con el cuerpo del soldado a su lado, su expresión relajada y pacífica mientras dormía. No pudo evitar sonreír, sintiendo una calidez en su pecho al verlo así.

Sin querer despertarlo, comenzó a moverse lentamente, pero antes de que pudiera levantarse, sintió cómo el brazo de Bucky la rodeaba, atrayéndola hacia él con una suave sonrisa.

—Buenos días —murmuró él, su voz ronca por el sueño mientras hundía su rostro en el cabello de la castaña.

Elara sonrió, sintiéndose completamente a gusto.

—Buenos días —respondió, su voz suave y llena de cariño.

Bucky dejó escapar un suspiro contento, su rostro aún escondido en el cabello de Elara.

—¿Podemos quedarnos así todo el día? —preguntó en un susurro.

Elara rió suavemente, disfrutando de la ternura en su tono.

—Aunque me gustaría, no podemos —dijo ella, aunque parte de ella deseaba lo contrario.

Bucky se quejó en voz baja, fingiendo estar molesto, y se cubrió por completo con la cobija, como si eso pudiera detener el paso del tiempo. Elara sonrió ante su reacción, apoyándose sobre su brazo para destapar el rostro de Bucky y dejar un pequeño beso en sus labios.

—Tal vez solo unos minutos más —le concedió, su tono cómplice.

Pero justo cuando ambos comenzaban a relajarse nuevamente, unos golpes resonaron en la puerta de la habitación de Bucky. Sus cuerpos se tensaron al instante, y el pelinegro maldijo por lo bajo, sus ojos mostrando una mezcla de frustración y nerviosismo.

—Escóndete en el baño —susurró Bucky rápidamente.

Elara no dudó ni un segundo, saltando de la cama y corriendo hacia el baño en completo silencio. Apenas tuvo tiempo de cerrar la puerta tras de sí cuando Bucky abrió la puerta de su habitación, encontrándose cara a cara con Tony.

—¿Has visto a Elara? —preguntó Tony, sin perder tiempo.

Bucky negó rápidamente, su rostro compuesto pero con un leve rastro de preocupación.

—No, no la he visto —respondió, intentando sonar casual.

Tony miró alrededor de la habitación y sus ojos se posaron en Ares, que descansaba plácidamente en la cama de Bucky. El soldado contuvo el aliento, esperando la reacción de Tony.

—¿Qué hace Ares aquí? —preguntó Tony, con una mezcla de curiosidad y sospecha.

Bucky se quedó en blanco, buscando desesperadamente una respuesta convincente, pero antes de que pudiera decir algo, Tony pareció perder interés.

—Como sea, si la ves, dile que Murdock está abajo —dijo Tony finalmente, dándole a Bucky una pequeña sonrisa antes de darse la vuelta.

Bucky asintió, devolviéndole la sonrisa de manera forzada mientras cerraba la puerta tras él. Soltó un suspiro de alivio, su corazón aún latiendo con fuerza.

Al girarse, Elara salió del baño, su rostro divertido por toda la situación.

—Eso estuvo cerca —dijo ella con una sonrisa traviesa.

Bucky negó con la cabeza, pero no pudo evitar reír también.

—Vamos, preciosa. Parece que en verdad no podemos quedarnos —dijo, acercándose a ella y tomándola de la mano.

GHOST (Bucky Barnes)Donde viven las historias. Descúbrelo ahora