Al poco rato el Quinjet aterrizó en la Torre.
Bajaron rápidamente a Clint y Natasha lo acompaño.
El jet acababa de aterrizar cuando Elara descendió junto al Capitán. El viento levantaba la nieve en pequeños remolinos, como si la base respirara hondo antes de abrirles paso. Hill los esperaba a unos metros, rígida, eficiente, con una tablet en mano y la tensión de alguien que vive adelantada dos pasos.
—¿Habilidades? —preguntó Steve, directo, sin rodeos.
Hill deslizó su dedo sobre la pantalla y proyectó los datos con la misma precisión que un bisturí.
—Él tiene un super metabolismo y una homeostasis térmica mejorada. Lo de ella es interconexión neuroeléctrica, telequinesis, manipulación mental —explicó con su tono neutro de manual. Notó la expresión de Steve y añadió sin quebrarse—. Él es veloz. Ella es… muy rara.
Elara arqueó una ceja como si le hubieran insultado a su mascota imaginaria.
—Oye, yo también soy rara —protestó fingiendo indignación elaborada.
Hill ni pestañeó. Steve sonrió apenas antes de volver a la tabla de datos.
La castaña se encaminó hacia el laboratorio donde tenían a Clint. Los pasillos estaban llenos de luces blancas reflejándose en el metal, haciéndola ver más pálida de lo que se sentía. A mitad del camino, se topó con Tony, que cargaba tres bebidas como si fueran artefactos radiactivos.
—Ah, ya falleció. Qué triste. ¿La hora? —dijo Stark al entrar, sin siquiera mirar a Clint.
—Yo quiero su cuarto —dijo Elara, levantando la mano como si estuviera pidiendo turno. La agente que estaba de guardia la fulminó con la mirada.
—¿Qué? Es el que está más cerca de la cocina.
Clint giró los ojos, divertido.
—No, no, voy a vivir para siempre —rió.
—Lástima. Creí que por fin nos habíamos librado de ti —soltó la castaña, y Clint le dio un golpecito en el brazo. Ella se quejó exageradamente, como si le hubiera arrancado un tendón.
La doctora Cho se acercó con un dispositivo.
—Seguirá siendo usted, señor Barton. Ni siquiera su novia podrá notarlo —aseguró con suavidad científica.
—Ja, él está más solo que yo —comentó Elara, incapaz de dejar la bala sin disparar.
—Claro, enana. Tú tienes una cita pronto —replicó Clint, dándole un sorbo a la bebida.
Elara parpadeó.
Y recordó.
Mal.
—Jack… —murmuró cerrando los ojos, como quien ve venir una factura que olvidó pagar.
Clint se encogió de hombros.
—No tengo novia —aclaró él, levantando la bebida a medias.
—En eso no le puedo ayudar —respondió la doctora Cho con la calma de quien ve novelas intensas a diario.
Natasha entró como si la sala le perteneciera.
—¿Vas a ir o no? —preguntó, apoyándose en la camilla junto a Elara.
—Tal vez —masculló la castaña.
Tony alzó la vista, frunciendo el ceño.
—Gasparín, estás sangrando del brazo… —señaló con la mano, como si hubiera descubierto un error en un proyecto millonario.
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GHOST (Bucky Barnes)
ActionElara, una joven con habilidades extraordinarias, se une a los Vengadores mientras lucha por olvidar su pasado tormentoso. A pesar de sus esfuerzos por dejar atrás sus recuerdos oscuros, las sombras de su historia la siguen persiguiendo.
