Elara abrió los ojos lentamente, sintiendo el peso del sueño aún sobre ella. Parpadeó varias veces, tratando de enfocarse en su entorno. Lo primero que notó fue su torso envuelto en vendas, recordatorio inmediato de lo que había ocurrido en la batalla de Sokovia. El dolor era un murmullo sordo en su cuerpo, pero no lo suficientemente fuerte como para distraerla de su entorno.
Se incorporó con cuidado en la gran cama en la que estaba recostada y observó a su alrededor. Las paredes eran de un blanco inmaculado, y frente a ella había unos muebles aún envueltos, como si el lugar acabara de ser terminado. Confundida y un poco desorientada, murmuró para sí misma —¿Dónde diablos estoy?
Elara se apoyó en la pared, respirando con dificultad. Su costado ardía con un dolor punzante, como si cada movimiento hiciera que la herida se abriera de nuevo. Apretó los dientes y exhaló despacio, tratando de ignorar la sensación mientras daba otro paso hacia la puerta.
Justo cuando estaba por girar la perilla, la puerta se abrió de golpe y Natasha entró con una mirada severa.
—Linda, no debes levantarte todavía— dijo con suavidad, pero con esa firmeza característica en su tono.
Antes de que Elara pudiera replicar, Natasha ya estaba a su lado, sosteniéndola con delicadeza para evitar que se desplomara. La ayudó a dar la vuelta y la guió de regreso a la cama, asegurándose de que se recostara con cuidado.
Elara cerró los ojos por un momento, intentando ordenar sus pensamientos.
—Nat… ¿cuánto tiempo ha pasado? ¿Dónde estamos?
Natasha le acomodó las mantas antes de responder.
—Una semana— dijo, cruzándose de brazos con una leve sonrisa—. Y bienvenida al complejo Vengadores.
Elara parpadeó, asimilando la información.
—Una semana…
—Sí, y por eso no deberías estar levantándote como si nada— replicó Natasha—. Le diré a Tony y a Bruce que estás despierta. Más tarde te ayudaremos a instalarte en tu nueva habitación.
Natasha se giró hacia la puerta, pero antes de salir, escuchó el leve crujido del colchón. Conociéndola, supo exactamente lo que estaba pasando.
—Elara— dijo en tono de advertencia, sin siquiera voltear.
Elara se congeló en el intento de incorporarse, atrapada en la mirada de Natasha cuando finalmente giró la cabeza hacia ella.
—Solo iba a…— intentó justificarse, pero Natasha alzó una ceja.
—No. Vas a quedarte ahí y descansar. Y si te levantas de nuevo, haré que Bruce te de sedantes.
Elara suspiró, resignándose mientras se recostaba otra vez.
—Odio cuando eres así.
Natasha sonrió de lado.
—Lo sé— dijo antes de salir, cerrando la puerta detrás de ella.
Elara frunció el ceño mientras movía lentamente su brazo izquierdo, sintiendo el tirón en su costado. Bruce la observaba atentamente con una tableta en la mano, mientras Tony cruzaba los brazos, evaluando su progreso con una mezcla de aprobación y preocupación.
—A ver, intenta girar un poco— indicó Bruce.
Elara obedeció, pero una punzada de dolor la hizo apretar los dientes.
—Bien, aún hay sensibilidad, pero tu recuperación va mejor de lo esperado— dijo Bruce, anotando algo en su tableta.
—Claro, porque tener una costilla rota y hemorragias internas es pan comido para ella— murmuró Tony, sacudiendo la cabeza.
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GHOST (Bucky Barnes)
AksiElara, una joven con habilidades extraordinarias, se une a los Vengadores mientras lucha por olvidar su pasado tormentoso. A pesar de sus esfuerzos por dejar atrás sus recuerdos oscuros, las sombras de su historia la siguen persiguiendo.
