Capítulo 40.

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La castaña entró al complejo, notando el silencio que envolvía el lugar. A lo lejos, vio la luz encendida en el cuarto de Bruce y la puerta abierta. Se acercó y, con un toque suave, golpeó la puerta. Bruce levantó la vista y su sorpresa fue evidente al ver el rostro de Elara, lleno de moretones.

—¿Qué te ha pasado?— preguntó Bruce, preocupado.

—Solo un pequeño altercado— respondió Elara con una sonrisa dolorosa.

Bruce la guió rápidamente a la enfermería. Mientras le limpiaba y curaba las heridas, comentó con un tono de broma —Pensé que querías vacaciones, no enfrentarte a matones.

Elara rió a pesar del dolor —Tú te irás a Asgard. Eso sí son vacaciones.

—Bueno, solo serán un par de meses, o eso prometió Thor— dijo Bruce mientras terminaba de atender sus heridas. Luego, se levantó para despedirse. Le dio un gran abrazo a Elara, que a pesar de sus molestias, respondió al gesto con calidez.

—No me cansaré de decirlo. Das los mejores abrazos— dijo Elara.

Bruce sonrió y respondió —Les digo "los abrazos de Hulk"

Elara rió suavemente y le pidió —Me traes algo de Asgard, algo lindo.

Bruce asintió y le deseó buenas noches. Elara caminó hacia su habitación, pero la voz de Natasha la detuvo.

Natasha, preocupada, se acercó y preguntó —¿Qué ha pasado?

Elara le contó todo sobre la operación contra la droga, la confrontación con Jack, su hermano y el hombre de dos metros que la había golpeado —Lo de siempre— agregó con un tono cansado.

Natasha, con su habitual cuidado, acompañó a Elara a su habitación. Le ayudó a cambiarse de ropa, y con cada movimiento que hacía, Elara soltaba quejas de dolor. Finalmente, Natasha la arropó con ternura y se quedó con ella mientras conversaban.

Cuando Elara mencionó lo que había pasado con Bucky, Natasha aplaudió —¡Por fin lo aceptaron ambos! Me alegra de verdad.

Elara rió y, con una sonrisa cansada, le preguntó —¿Y tú, para cuándo con Rogers?

Natasha le lanzó un cojín, y Elara se quejó entre risas, sintiendo la compañía reconfortante de su amiga.

La mañana llegó con una brisa suave que se colaba por las ventanas del complejo. Elara estaba sumida en un sueño tranquilo cuando de repente, sintió un abrazo cálido y fuerte. Natasha, con una sonrisa radiante, la despertó con un abrazo entusiasta.

—¡Feliz cumpleaños, pequeña! —exclamó Natasha, apretando a Elara en su abrazo.

Elara, un poco desorientada pero contenta, sonrió ampliamente y le dio las gracias.

—¿Cómo sabías? —preguntó Elara, frunciendo el ceño en curiosidad.

Natasha le guiñó un ojo de manera traviesa —Es un secreto de agente.

Elara miró a Natasha con una mezcla de sorpresa y escepticismo.

—¿Quién más lo sabe?

Natasha alzó una ceja —No lo sé, ¿no se lo dijiste a nadie?

Elara negó con la cabeza.

—Entonces solo yo —dijo Natasha con una sonrisa satisfecha.

La revelación sorprendió a Elara, pero también la hizo sentir especial. Natasha la soltó del abrazo y le dio un pequeño empujón juguetón.

—Vamos, te veré abajo.

Elara se levantó de la cama, sintiendo la calidez de la amistad y la sorpresa de la mañana.

GHOST (Bucky Barnes)Donde viven las historias. Descúbrelo ahora