Capítulo 46.

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Ambos siguieron al rubio por los pasillos hasta fuera de la fábrica, donde Sam estaba apoyado en un auto azul.

—Debemos pasar desapercibidos— Sam le dijo mientras se subían.

—Claro, eso explica porqué escogiste este auto.

Elara se subió primero al asiento trasero y Bucky le siguió. Sam subió al asiento del copiloto y Steve en el del conductor. Fue un viaje silencioso, Steve miraba reiteradamente por los espejos para asegurarse que nadie los seguía, Elara de igual forma estaba alerta. Cuando salieron de la carretera y se posaron bajo un puente, Elara frunció el ceño al ver un Audi ya estacionado ahí. Steve se bajo del auto al mismo tiempo que Sharon del suyo.

—No puede ser...— Susurró la castaña, pero Bucky fue el único que la escuchó.

La rubia abrió el maletero de su auto y pudieron distinguir los trajes de los chicos.

—¿Puedes mover tu asiento?— Bucky le habló a Sam.

—No.

—¿Ahora ustedes dos que tienen?

Ambos emanaban esa energía de querer matarse entre ellos. Suspiró y le tocó el hombro al hombre a su lado.

—Ven, soldado, cambiemos— Bucky asintió, pero se tensó cuando Elara pasó las piernas por encima de él quedando a una distancia muy corta de su rostro.

Bucky se acomodó en su nuevo lugar y estiró las piernas más cómodo. Sharon miró hacia el auto.

—¿Qué tanto mira?

—Muñeca— advirtió Bucky.

—Te juro que quiero sacarle los ojos.

—Tú siempre quieres hacer eso.

—No con todos— dijo viendo al soldado, fingiendo indignación —Solo con los que no confío, cariño.

Bucky sonrió al escuchar como lo había llamado.

La castaña abrió los ojos cuando Sharon se acercó a Steve para dejar un beso en sus labios —Dios...— dijo tocando su cien.

—Pense que él y Natasha...

—Estoy igual de decepcionada que tú, pajarito.

Los rubios se separaron. Sharon se alejó y volvió a subirse a su auto. Steve se volteó hacia el auto y se sintió como el peor ser humano del mundo cuando vio a sus amigos dándola una mirada de reproche.

—Te recomiendo que laves tu boca con jabón, fósil— dijo Elara cuando Steve subió al auto.

—Oye, solo fue un beso.

—De tú casi sobrina, Steve, eso es raro.

—¿Y ahora?— Sam preguntó riendo cuando Steve encendió el motor.

—Al aeropuerto.

—Steve, yo debo volver con Tony— dijo Elara con la cabeza agachada —Tal vez pueda hablar con él y hacer que cambie de opinión.

Los cuatro bajaron del auto y comenzaron a despedirse —Por favor cuídate— le pidió el rubio.

—Te veremos pronto, mounstro— dijo Sam mientras la abrazaba.

Elara se volteó a Bucky y éste le dió una pequeña sonrisa antes de rodearla con sus brazos —Por favor, cuídate. No quiero que te pase nada más.

—Estare bien, ojiazul— Bucky tomó su rostro y le dejó un beso en sus labios.

Elara les lanzó una última mirada antes de darse la vuelta, sintiendo el peso de la decisión en sus hombros. Sin dudarlo, se colocó la capucha de su sudadera y comenzó a caminar, alejándose de los demás. El frío aire rozó su rostro, pero no hizo nada por enfriar la tormenta que se arremolinaba en su mente. Se dirigió directamente hacia el hotel donde Tony se estaba hospedando. Al llegar, respiró hondo antes de levantar la mano y tocar la puerta.

GHOST (Bucky Barnes)Donde viven las historias. Descúbrelo ahora