Habían pasado solo un par de días desde que Bucky tuvo aquel sueño, pero para él, cada uno de esos días había sido un desafío. Sentía un conflicto interno que no sabía cómo manejar, así que había tomado la salida más fácil: evitar a Elara. Si la veía por los pasillos o en las áreas comunes, la saludaba con un simple "hola" antes de buscar la excusa perfecta para irse. Ya no compartían esas sesiones de lectura que solían disfrutar, ni se quedaban conversando hasta altas horas de la noche. La distancia que había puesto entre ambos era evidente, y Elara no pudo evitar notarlo.
Una tarde, Bucky estaba solo en la cocina, preparando un café en un intento de mantenerse ocupado y distraído. La familiaridad del lugar lo calmaba un poco, hasta que escuchó pasos detrás de él. Al girar, vio a Elara entrando en la cocina, su expresión decidida.
—Okay, soldado —dijo ella, cruzándose de brazos y mirándolo directamente a los ojos —¿Por qué me evitas?
Bucky se tensó, manteniendo su rostro serio.
—No lo hago —respondió, sin querer entrar en detalles. Su voz era firme, pero evitó mirarla directamente.
Elara levantó una ceja, claramente no convencida. Con un tono sarcástico, comenzó a hablar de todas las veces que Bucky la había esquivado, haciendo una lista detallada de cada una de las ocasiones en que él había salido apresuradamente de una habitación o terminado abruptamente una conversación. Su tono, cargado de ironía, solo hizo que Bucky comenzara a sentirse cada vez más incómodo, su paciencia desvaneciéndose rápidamente.
Finalmente, sin decir nada más, Bucky dejó su café a medias y salió de la cocina, con la mandíbula apretada y los puños cerrados. Al salir al pasillo, se encontró con Tony, quien, sin notar el estado de ánimo de Bucky, le dio los buenos días.
—Buenos días, Barnes —dijo Tony, con su típico tono despreocupado.
Bucky ni siquiera se detuvo, pasando de largo sin responder. Tony, extrañado, lo siguió con la mirada por un momento antes de entrar en la cocina. Allí vio a Elara, todavía de pie junto a la barra, con una expresión de frustración en su rostro.
—Vaya, parece que tu amigo se levantó con el pie izquierdo —comentó Tony, alzando una ceja.
Elara dejó escapar un suspiro, encogiéndose de hombros.
—No sé qué le pasa. Hace solo unos días, éramos inseparables, y ahora... nada.
Tony la observó por un momento, comprendiendo la situación. Aunque no sabía exactamente lo que ocurría en la mente de Bucky, era evidente que algo lo estaba afectando profundamente.
—No te preocupes, garritas —dijo Tony, intentando aliviar la tensión —Mejor ven y ayúdame a mejorar mi traje.
Elara sonrió ligeramente ante el apodo y asintió, agradecida por la distracción. Pasaron varias horas trabajando juntos en el laboratorio, donde Tony le explicó algunos detalles técnicos sobre su nuevo traje y los avances en tecnología que estaba integrando. Mientras Tony hablaba, Elara se concentraba en su trabajo, absorbiendo cada palabra, aunque su mente seguía divagando de vez en cuando hacia Bucky.
Al finalizar, Elara se dirigió a su habitación, sintiendo el cansancio acumulado del día. Sin embargo, mientras caminaba por el pasillo, vio a lo lejos a Bucky entrar en la biblioteca. Se detuvo por un momento, debatiendo consigo misma si debía seguirlo o no. Algo en su interior la impulsaba a no dejar las cosas así, pero también sabía que Bucky no era fácil de abordar cuando se cerraba.
Finalmente, decidió dejarlo por ahora, esperando que tal vez, con el tiempo, Bucky se abriera nuevamente.
Pasaron un par de días y la luz suave del amanecer llenaba la cocina del complejo. El sonido crujiente de un tazón de cereal rompía el silencio, mientras Bucky, con expresión algo distante, miraba hacia la ventana. Su mente parecía estar lejos, atrapada en sus propios pensamientos.
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GHOST (Bucky Barnes)
ActionElara, una joven con habilidades extraordinarias, se une a los Vengadores mientras lucha por olvidar su pasado tormentoso. A pesar de sus esfuerzos por dejar atrás sus recuerdos oscuros, las sombras de su historia la siguen persiguiendo.
