Capítulo 50.

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Elara había tomado una decisión, una que sabía que Tony no aprobaría si se enteraba. Pero necesitaba hacerlo, por su bien, por lo que quedaba de su paz mental. Así que contactó a Nick Fury, la única persona en quien confiaba para organizar algo así sin levantar sospechas.

Fury no se mostró sorprendido cuando Elara le explicó lo que necesitaba. —No te preocupes, Fantasma. El jet estará listo y esperando en el aeropuerto. Nadie más se enterará— Elara le agradeció, sabiendo que Fury cumpliría su palabra.

El día del viaje, Elara se despidió de Tony, asegurándole que solo saldría a pasear con Ares. Tony, confiando en ella, simplemente le dijo que se cuidara y no preguntó más. Era mejor así, menos preguntas significaban menos mentiras.

Cuando llegó al aeropuerto, Ares caminaba a su lado, sus ojos brillaban de emoción ante la expectativa de una nueva aventura. Abordaron el jet sin problemas, y el vuelo transcurrió en un silencio tranquilo. Ares, como si entendiera la importancia del momento, se mantuvo cerca de Elara todo el tiempo.

Al aterrizar en Wakanda, T'Challa y Shuri estaban allí para recibirla. Ares corrió con entusiasmo en cuanto sus patas tocaron el suelo, y T'Challa rió ante su comportamiento. —Es un espíritu libre— comentó, mirando a Elara con una sonrisa.

Shuri, con una sonrisa cómplice, se acercó a Elara. —Creí que jamás vendrías, Fantasma.

Elara sonrió un poco, aunque la tristeza aún pesaba en su corazón. —Bueno, estuve en prisión y no tuve oportunidad, hasta ahora.

Shuri asintió y la encaminó hacia su laboratorio, mientras T'Challa se quedó atrás, dándole su espacio. Elara entró en el laboratorio y vio a Bucky en la cápsula, su rostro sereno, como si estuviera dormido. Se acercó y comenzó a hablarle en voz baja, contándole todo lo que había sucedido en los últimos meses, omitiendo la parte de la prisión, porque sabía que no querría saberlo.

Después de un rato, se quedó en silencio, observándolo. No sabía si él podía escucharla, pero necesitaba decirle todo lo que había estado guardando. Finalmente, se levantó y salió del laboratorio, donde Shuri y T'Challa la esperaban con sonrisas amables.

Caminaron juntos por el pueblo, hablando de todo y de nada. Cuando la tarde comenzó a caer sobre Wakanda, Elara les dijo que debía irse. T'Challa, con una sonrisa, le dijo —Es probable que te veamos aquí seguido, ¿cierto?

Elara asintió. —Si no les molesta.

—Para nada— intervino Shuri. —Solo es para que alguien te espere cada semana en el puerto, para que te lleve y te traiga. Preferimos que sea alguien de nuestro pueblo.

Elara sonrió, agradecida. —Eso sería perfecto.

T'Challa la acompañó hasta la nave que la llevaría de vuelta a Nueva York. Durante el vuelo de regreso, Elara no pudo evitar sentir un poco de alivio. Había algo reconfortante en saber que podría volver, que Wakanda y Bucky siempre estarían allí.

Al llegar a la ciudad, Tony la estaba esperando. —Fue un gran paseo— comentó, observándola con curiosidad.

Elara asintió, con una pequeña sonrisa en sus labios. —Así serán cada semana, Tony. La ciudad es enorme y este pequeño gran perro necesita ejercitarse.

Cuando entraron al complejo, Pepper estaba allí, esperándola con una cálida sonrisa. Elara le devolvió el saludo, sintiéndose un poco más ligera. Se unieron a Pietro y Peter para la cena, compartiendo la compañía de aquellos que significaban tanto para ella.

Cada semana, Elara llegaba a Wakanda con una mezcla de emoción y tranquilidad. La rutina de sus visitas se había convertido en un pilar constante en su vida, un tiempo sagrado que le permitía alejarse de las sombras de Nueva York y encontrar algo de paz. T'Challa y Shuri siempre la recibían con amabilidad, y Elara apreciaba la forma en que respetaban su espacio y tiempo con Bucky.

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⏰ Última actualización: Feb 19 ⏰

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GHOST (Bucky Barnes)Donde viven las historias. Descúbrelo ahora