Capítulo 38.

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Habían pasado varios días desde el incidente del beso, y la tensión entre Elara y Bucky solo parecía crecer. Ninguno de los dos había mencionado lo ocurrido, y lo que una vez fue una amistad cercana y fácil ahora estaba marcada por un silencio incómodo. Apenas se dirigían la palabra, y cuando lo hacían, era con una formalidad que resultaba extraña para quienes los conocían bien.

Una noche, todos los Vengadores se reunieron en el comedor para la cena. La charla habitual y las bromas circulaban por la mesa, pero había un aire de incomodidad en el ambiente, especialmente entre aquellos que sabían lo que estaba pasando entre Elara y Bucky.

Mientras todos comían, Wanda y Pietro se acercaron a Elara, quienes habían notado la nula interacción entre ella y el sargento.

—Elara, vamos a salir esta noche —dijo Wanda, con una sonrisa cálida, intentando animarla —Deberías venir con nosotros. Será divertido.

Pietro asintió, apoyando la idea de su hermana.

—Sí, necesitamos a alguien que pueda mantener el ritmo —añadió con su típica confianza.

Elara forzó una sonrisa, queriendo corresponder a la amabilidad de ambos.

—Lo pensaré —respondió con una sonrisa.

Los tres se despidieron con una sonrisa hacia los presentes y se levantaron de la mesa. Mientras Elara salía de la habitación con ellos, Bucky no pudo evitar seguirla con la mirada, su expresión llena de algo que podría describirse como arrepentimiento mezclado con anhelo. El peso de no haber aclarado lo que había sucedido entre ellos lo estaba desgastando más de lo que él mismo quería admitir.

Tony, siempre perceptivo, notó la forma en que Bucky observaba a Elara mientras ella se marchaba. Sin perder tiempo, se acercó al soldado y se inclinó un poco para susurrarle al oído, con un tono firme pero comprensivo.

—Habla con ella.

Bucky se tensó al escuchar las palabras de Tony, sabiendo que tenía razón, pero aún así sintiendo el miedo que lo había mantenido en silencio todos esos días. Sabía que no podía seguir evitando a Elara, que debía enfrentar lo que había sucedido y lo que significaba, pero las palabras correctas le eludían.

Tony se alejó sin esperar una respuesta, confiando en que Bucky tomaría la decisión correcta. Mientras tanto, el soldado se quedó en su lugar, observando la puerta por la que Elara había salido. Sus pensamientos estaban enredados, pero una cosa era clara; el tiempo para enfrentar la realidad se estaba agotando, y si no hacía algo pronto, podría perder la oportunidad para siempre.

Cuando Wanda y Pietro le propusieron salir esa noche, tuvo que inventar una excusa rápidamente y el camino hacia la habitación de Wanda era el momento correcto para eso.

—Lo siento, chicos —dijo con una sonrisa falsa mientras los tres caminaban por el pasillo —pero no voy a poder salir. Mañana temprano tengo que ayudar a Tony con un trabajo importante, así que necesito descansar.

Wanda la miró con una pizca de preocupación, pero no insistió. Sabía que, cuando Elara estaba decidida, no había forma de hacerla cambiar de opinión.

—Está bien —respondió Wanda suavemente —Otra vez será.

Pietro, siempre el más efusivo, se inclinó hacia Elara para darle un abrazo.

—Nos veremos luego, entonces —dijo, su tono era ligero y despreocupado.

Pero antes de que él pudiera alejarse, Elara le lanzó una mirada juguetona hacia Wanda —No dejes que vaya tan rápido.

Pietro se detuvo en seco y la miró con una expresión ofendida, fingiendo estar herido.

—¿Debería ir lento? —replicó, con una exageración teatral —Eso fue un golpe bajo, Elara.

GHOST (Bucky Barnes)Donde viven las historias. Descúbrelo ahora