Capítulo 41.

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En la biblioteca, el ambiente estaba impregnado de la tranquilidad que siempre acompañaba a Bucky y Elara en sus rutinas diarias de lectura. Sentados uno al lado del otro, los libros entre sus manos parecían haberse vuelto más interesantes gracias a la compañía mutua. El silencio entre ellos era cómodo, una pausa antes de que el mundo exterior los llamara de nuevo.

Bucky cerró su libro con un suave suspiro y giró hacia Elara —Elara, tengo una misión— comenzó, su voz baja y algo pensativa —Debo ir a Rumania por un par de semanas.

Elara levantó la vista, claramente sorprendida —¿Por qué?— preguntó, la preocupación asomando en sus palabras.

—Fury no dio muchos detalles por teléfono, solo dijo que era algo pequeño. Nada de que preocuparse tanto— explicó Bucky, encogiéndose de hombros con una expresión que intentaba restarle importancia a la situación. Elara asintió lentamente, procesando la información. Sabía que las misiones a veces surgían de la nada, pero eso no lo hacía más fácil.

Después de un momento de reflexión, una sonrisa juguetona apareció en el rostro de Elara —¿No necesitas la ayuda de una chica con garras y poderes?— bromeó, intentando aligerar el ambiente.

Bucky sonrió suavemente y negó con la cabeza —Claro que la necesito— respondió con una rosa mientras se inclinaba un poco hacia ella —pero según el jefe, no esta vez.

Elara hizo un pequeño puchero, con diversión —¿Dónde te quedarás?— preguntó, buscando más detalles, quizás para asegurarse de que estaría bien.

—Fury me dijo que había arreglado un pequeño departamento para mí— respondió Bucky, haciendo una pausa para observar su reacción. Había un corto silencio entre ellos, un momento en el que ambos parecían sopesar las implicaciones de la misión. Entonces, Bucky volvió a hablar, su tono más suave —Mientras yo voy, tú podrías ayudar a Tony con su...

—Presentación para el MIT— completó Elara, adivinando rápidamente a lo que se refería. Sabía lo importante que era ese proyecto para Tony, y aunque las misiones de Bucky la inquietaban, entendía que ambos tenían sus responsabilidades.

Bucky asintió, agradeciendo en silencio su comprensión —Me voy mañana— dijo finalmente, sus palabras cargadas con un peso que solo Elara parecía notar del todo.

Sin pensarlo dos veces, Elara se inclinó hacia él y lo abrazó con fuerza, envolviendo sus brazos alrededor de su cuello como si quisiera aferrarse a él por un poco más de tiempo. Bucky respondió de inmediato, abrazándola con igual intensidad. Sabían que las despedidas, por muy temporales que fueran, siempre traían consigo una mezcla de emociones que era difícil de poner en palabras.

—Estaré bien— murmuró Bucky contra su cabello, tratando de consolarla y a sí mismo a la vez.

—Lo sé— respondió Elara, su voz amortiguada por el abrazo, pero sin soltarlo.

Ambos permanecieron así por un momento más, disfrutando de la calma que compartían en esa biblioteca.

Elara salió de la biblioteca con una mezcla de sentimientos. Aunque sabía que Bucky debía irse, no podía evitar sentir una punzada de preocupación. Mientras caminaba por los pasillos, intentó despejar su mente, enfocándose en buscar al millonario. Necesitaba concentrarse en lo que estaba por venir, aunque el peso de la despedida aún la acompañara.

Bucky, por su parte, se dirigió en busca de Steve, necesitando hablar con su amigo antes de partir. Sabía que Steve siempre tenía una perspectiva que le ayudaba a encarar las misiones con más claridad.

Elara llegó a la oficina de Tony, y al entrar, fue recibida por una cálida sonrisa del millonario. Tony alzó la vista de su trabajo cuando la vio y, sin perder tiempo, la saludó con una mirada que reflejaba su afecto por ella —Quiero que veas algo— dijo, su tono cargado de emoción contenida.

GHOST (Bucky Barnes)Donde viven las historias. Descúbrelo ahora