CAPÍTULO 16

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Ángelo

Iba rumbo al club después de todo el ajetreo en solo la mañana y parte de la tarde, primero la universidad salí de la ahí al culminar mis clases con dirección al parqueo dónde Tyler estaba esperándome, le dije a Ángelo que no era necesario, pero desde ayer me lo puso como llavero lo cual cuando me fui a reunir con Andrés, Tyler no se despegó de mi lado y luego de terminar me llevó hasta mi casa, me gustaba que Ángelo se preocupará por mí por el embarazo, pero pienso que esto es excesivo, después de eso me llevó a la tienda donde me medí por última vez el vestido que iba a usar el sábado para la boda civil, era realmente hermoso, Juliette e Isabel quedaron encantadas y yo al igual que ellas, todo esté corre, corre, ya me tenía agotada quería dormir, pero el trabajo me esperaba y no podía dejarlo así por así.

En cuanto llegamos bajé del auto y Tyler emprendió la marcha ya que le había pedido que me consiguiera una torta de chocolate, tenía antojo y me lo quitaría además me lo merecía por todo el esfuerzo de hoy, entré al club y como siempre saludé a Marín y Caterina que eran las que estaban ahí, me dirigí directamente a la oficina, me senté en el escritorio, Ángelo todavía no llegaba, pero me había mandado un texto diciendo que si vendría, por lo tanto, no quise perder tiempo y me dispuse a trabajar.

Unos minutos después escuché la puerta abrirse, pensé que era Marín hasta que oí la voz chillona de Caterina.

- Felicidades, lograste lo que tanto querías y anhelabas, ¿verdad? - dejé de hacer lo que estaba haciendo y giré para prestarle atención.
- ¿No sé a qué te refieres? - pregunté tranquilamente.
- Te casarás con Ángelo fuiste inteligente al embarazarte de él, que jugada maestra. - su rostro demostraba molestia. - Pero, no creas que te dejaré el camino libre, seguiré con Ángelo, aunque no te guste.
- Sí es que te quiere hacerte caso, porqué hasta donde tengo entendido no te ha solicitado desde que está conmigo. - la desafíe levantándome del asiento con una sonrisa, lo que le molestó aún más.
- ¿Crees que lo tienes comiendo de tu mano? Se cansará de ti y cuando eso suceda Ángelo volverá a mí. - dijo tan segura.
- ¿Sabes qué es lo que pasa contigo? Qué sueñas mucho, baja de esa nube y aprende a ocupar tu lugar, tú aquí no eres nada más que una empleada y es el señor Ángelo para ti, no seas igualada. - dije molesta por su actitud altanera.
- ¿Si tú puedes llamarlo así, porqué yo no?
- Porque tú y yo no somos iguales, yo soy su prometida, seré su esposa, la madre de su hijo y tú, no significas nada para él, te recomiendo que te andes con cuidado. - le advertí para que no se atreviera a medir poder conmigo.
- O si no, ¿qué? - preguntó mirándome desafiante.
- Te despido. - respondí tranquila.
- Tú no puedes despedirme, no eres la dueña. - dijo y reí.
- Hay querida lo seré pronto, así que, te sugiero que no me tutees, trátame con respeto ya que seré la Señora Ivanov dentro de un día y si quiero te despido, créeme, Ángelo no se opondrá eso tenlo por seguro ya que lo tengo aquí comiendo de la palma de mi mano. - terminé de decir y Caterina estaba que explotaba de irá, pero ella se lo buscó. En eso escuché la puerta ser cerrada, miré y quería desaparecer en ese instante al ver a Ángelo parado detrás de ella.
- Buenas tardes. - saludó su rostro estaba serio y presentía que había escuchado la discusión de ambas.
- Ángelo qué bueno que llegaste, no sabes todas las cosas que me ha dicho está mujer hasta amenazó con correrme. - se quejó haciéndose la víctima frente a Ángelo.
- Escuché la conversación no tienes que decirme nada - dijo acercándose hasta que llegó a mi lado, me miró fijamente su mirada era tan fría que me causó miedo - Te diré algo y es la única vez que lo haré, ya sabes que no me gusta repetir mis palabras - ya estaba esperando los reclamos, pero volvió la mirada a Caterina - Está mujer es mi prometida, mi futura esposa, lo tienes claro o ¿no? - preguntó y ella solo asintió - Entonces, sabes que debes tratarla con respeto, a partir de este momento es Señora Ivanov para ti y yo soy el señor Ivanov o señor Ángelo así que, no me tutees, mantén las distancias y no te confundas, entendiste - ella solo asintió - Ahora sal de aquí. - terminó de decir y salió disparada dejándonos a solas.
- Ángelo, no es...- estaba hablando cuando agarró mi mandíbula con su mano y apretó, sin llegar a lastimarme así que, no lo hizo para dañarme sino más bien para mantener firme mi cara, mi corazón se aceleró y mis nervios se hicieron presente.
- No te has casado conmigo y ya estás usando el estatus que tendrás al ser mi esposa para controlar a los demás - apretó su mandíbula, estaba molestó - En verdad, ¿piensas qué podrás controlarme a tu antojo? ¿Eso es lo que crees? ¿Qué solo con pedirme algo te lo concederé por ser mi esposa? Es mejor que te quites esas ideas de tu cabeza porque no sucederá, te daré tu lugar ante los demás, pero no pienses que puedes manejarme a tu antojo como un títere, está claro. - dijo soltándome.
- Lo que le dije a Caterina es porque me provocó, no porque piense eso en realidad, ella vino hasta aquí queriéndome humillar y yo solo quise defenderme, eso es todo. - dije buscando la manera de justificarme de todo lo que había dicho.
- Ten en claro que nuestro matrimonio es por el embarazo, no confundas las cosas. - aclaró sin importarle lo cruel que era conmigo cada vez que me recordaba que no se casaba por qué me amará.
- Lo sé muy bien, ya qué me lo recuerdas cada vez que puedes. - tomé asiento nuevamente para seguir trabajando, él se sentó en su silla y empezó a ver los documentos que tenía en el escritorio.

Después de unos minutos tocaron la puerta y él pronunció un pase, Tyler entró por la puerta con mi pedazo de torta que aun estando molesta el antojo no se me quitaba.

- Gracias Tyler. - agradecí tomando el paquete para empezarlo a abrir.
- De nada señorita, sí desea algo más solo llámeme. - dijo y Asentí feliz, luego salió y yo me dispuse a comerme la deliciosa torta de chocolate que tenía enfrente - ¿Quieres un poco? - pregunté a Ángelo, y esté levantó la vista.
- No, gracias. - dijo volviendo a poner su atención a los documentos, debía de aligerar la tensión que había así que, me levanté y rodeé el escritorio hasta llegar a él, le quité los documentos de su mano, él volvió a verme y me senté en su regazo.
- Vamos prueba un poco, está torta es deliciosa. - tomé un poco de torta con la cuchara llevándola hacia su boca, él solo me miraba dudoso - abre - dije haciendo seña con mi boca de lo que debía hacer, soltó un suspiro, negó con la cabeza y sonrió, haciendo que yo sonriera también.
- ¿Qué voy a hacer contigo? - lo dijo más para sí mismo, pero igual escuché, abrió la boca, llevé la cuchara hacia ella y probó.
- Está deliciosa, ¿verdad? - pregunté y Asintió - De ahí va a ser nuestro pastel de bodas y te advierto que será de chocolate.
- No deberías de estar comiendo tanto dulce. - dijo y fruncí el ceño.
- No puedo evitarlo que puedo hacer si se me antoja, a tu bebé se le antoja.
- Pienso que eso es solo una excusa para comer lo que quieras. - dijo riendo.
- No es cierto, no pensarías así, sí fueras tú el embarazado, además, no me gustaba mucho el dulce puedes preguntarle a mi tía si no me crees.
- Lo haré, ya que cada vez creó menos en ti. - su voz sonó fría y ahí estaba esa máscara de nuevo, volvía a hacer el hombre frío e indiferente.
- ¿Puedes olvidar lo que pasó? No quiero que seas así conmigo.
- ¿Así cómo? - preguntó haciéndose el desentendido.
- Frío, indiferente, cruel, no me gusta que seas así por lo menos conmigo, ¿puedes? - pedí, acercándome a su rostro dándole un piquito.
- Así soy yo, vete acostumbrando ya que no cambiaré sólo porque tú deseas. - dijo y me hizo levantarme de su regazo - Vuelve a tu lugar, hay mucho trabajo que hacer y quiero terminarlo. - volvió a tomar los documentos ignorándome completamente, así que solo di la vuelta y volví a mi lugar, era como un iceberg, tendré que tener mucha paciencia y bueno, que haya escuchado la discusión que tuve con Caterina no ayudó mucho a mi imagen, sólo sabía que debía ser paciente y mucho... 

Mascara Rota (+18)Donde viven las historias. Descúbrelo ahora