CAPÍTULO 30

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Íbamos en el coche rumbo al hospital ya me encontraba en el cuarto mes de mi embarazo y tocaba mi chequeo del mes. Sí, había pasado Ya un mes de todo el caos que ocasionó Maldonado, Ángelo todavía no obtenía su ubicación era como una rata escurridiza, aunque sabía que tarde o temprano caería, los días han sido tranquilos después que quitaron del caso al inspector McCarthy y que Maldonado no ha dado señales de vida aún, pero siempre estamos alerta.

Mi pequeña barrida ya se notaba por lo que tuve que comenzar a usar camisas más holgadas, pantalones alicrados y vestido para más comodidad, en este momento estaba usando un vestido largo de tiras pegado al cuerpo de algodón en color crema, con unas sandalias bajas del mismo color, he comenzado a usar la ropa que me gusta sin importarme el qué dirán de los demás. Ángelo ha sido de mucha ayuda para mí, poco a poco me ha enseñado como superar mis inseguridades al amarme con todos mis defectos y cicatrices.

Una vez llegamos pasamos directo hasta el consultorio de la doctora, la recepcionista nos anunció y la doctora salió a recibirnos está vez Ángelo estaba conmigo pues no deseaba perderse ninguna otra cita por ningún motivo, una vez dentro tomamos asiento.

- Me alegra ver que ambos padres están aquí - dijo la doctora con una sonrisa - me gusta que sea así, porque el proceso de embarazó no solo le compete a la madre sino al padre de igual manera, pero vamos dime Amaia, ¿cómo te has sentido estás semanas? ¿Haz hecho todo lo que mandé?
- Sí doctora, todo al pie de la letra dejé de trabajar ya que mi marido no quiso que siguiera. - dije lanzándole una mirada de reproché.
- Claro que lo hice y lo volvería hacer ya que todo pasó estando en el club, además de que la doctora te mandó a reposar.
- Es cierto, recuerda que el estrés es malo en tu estado. - apoyó la doctora.
- Sí, lo sé, pero él no me deja volver al trabajo ya sé que no debo estresarme así que, manejare las cosas con calma. - dije en tono de súplica con la esperanza de obtener algo.
- En la última revisión todo estaba perfecto, el bebé estaba bien y tú igual así que te daré el consentimiento de poder trabajar si lo deseas, claro que, sin excesos está bien. - asentí contenta.
- De igual manera yo la estaré vigilando, no dejaré que haga cosas que no debe. - respondió Ángelo dándome una mirada de advertencia. Luego de darme de nuevo todas las precauciones que debía tomar, tomó mis signos vitales y mi peso, para luego realizarme el ultrasonido estaba acostada en la camilla mientras movía el aparato por mi vientre y anotaba unas cosas en la pantalla.

- El bebé va creciendo bien, todo está en orden. ¿Desean saber el sexo del bebé? - preguntó y miré a Ángelo que asintió.
- Sí, doctora. - respondí estaba un poco nerviosa y emocionada al mismo tiempo, la doctora siguió moviendo el aparato hasta que habló.
- Felicidades van a tener un hermoso varón. - sonreí ampliamente, en mi corazón no cabía tanta dicha miré a Ángelo que me miró con una gran sonrisa en sus labios, estaba tan feliz y emocionado, se acercó a mí rostro para darme un suave besó que hizo que derramará unas cuantas lágrimas de lo dichosa que era.
- Gracias. - susurró cerca de mis labios, su mirada era tan tierna, esos hermosos orbes expresaban toda la felicidad que sentía en este momento.

Después de terminar la consulta, nos despedimos de la doctora y salimos del lugar. Ángelo llevaba la foto del ultrasonido en su mano y no dejaba de verlo, era como si no pudiera creerlo, o como si quisiera grabarlo en su memoria. Llegamos a la entrada donde estaban los coches listos, abrió la puerta, subí y él lo hizo tras de mí.

- Llamaré a mi padre para darle la noticia. - dijo al fin, sacando el celular de la bolsa de su sacó.
- No, ¡¡¡¡espera!!! - alce un poco la voz quitándole el celular de las manos - es mejor reunir a la familia así se los décimos a todos juntos, ¿no te parece? - hablé en un tono más suave.
- Tienes razón entonces hay que organizar una cena. - dijo abrazándome para acercarse a darme un besó.
- Yo me encargo. - dije devolviéndole el celular, dándole otro besó y sonreí, sé que la familia se pondrá feliz, después de saber que Isabel y Alexander tendrán una nena preciosa el enterarse que el nuestro será varón será una dicha completa.

Al día siguiente desperté temprano para ir a la universidad así que me duche y alisté, decidí usar unos leggins en color negro, una camisa larga de algodón color negro que me quedaba algo holgada, zapatillas bajas color crema, me maquille, mi cabello suelto como de costumbre, una vez termine de alistarme baje al comedor donde ya se encontraba Ángelo desayunando estaba listo en ese traje de color rojo vino hecho a la medida se miraba tan sexy, atractivo e impecable.

- Me dan unas ganas tremendas de encerrarte en la casa. - comenté llegando hasta el comedor para tomar asiento a su lado.
- ¿Y eso por qué? - preguntó levantando una ceja.
- Porque estás demasiado guapo, ¿sabes cuántas mujeres babearan por ti sólo con verte? - pregunté mirándolo con mis ojos entrecerrados.
- No me interesa ninguna otra mujer que no seas tú. - habló seguro - sí confías en mí como yo en ti, no debes de preocuparte.
- ¡Ah! - dije confundida.
- Sí no fuera así, ya estarías encerrada bajo llave desde que te convertiste en mi esposa. ¿Crees que no me doy cuenta cómo te miran algunos hombres cuando salimos? - sus palabras me dejaron sorprendida, me miró fijamente y sonrió de medio lado - Pero sé que me amas y que no tienes ojos para alguien más, sino, ya habría más de uno muerto.
- Te he elevado mucho el ego, creó que dejaré de mimarte un poco. - dije dándole una sonrisa.
- Mejor ni lo pienses, porqué podría castigarte. - mmm esa palabra me prendió un poco.
- Creó que puedo soportar el castigo, correré el riesgo. - dije dándole una mirada coqueta, su mirada llena de deseó se clavó en la mía, sacó su lengua para humedecer sus labios un acto muy sensual.
- No me provoques, porqué soy capaz de atarte a la cama todo el día o quizás por varios días y entonces perderías los exámenes de la universidad. - advirtió y bueno eso no podía pasar ya que después se me haría difícil estudiar el doble.
- Tienes razón. - lance un suspiro de rendición - Esperaré hasta la noche. - terminé de decir y él río - Después de la universidad iré al club a ayudarle un poco a Tyler, está bien.
- Apenas ayer fuimos al doctor y ya quieres hacer lo que quieres.
- Por favor, un rato solamente; te juró que no me extralimitare.
- Está bien, yo llegaré más tarde de todos modos así podré vigilarte de cerca. - sonreí por mi victoria, me acerqué para darle un pequeño besó y empecé a desayunar estaba muy emocionada hoy sería un buen día, me sentía tan feliz que no me cambiaría por nadie... 

Mascara Rota (+18)Donde viven las historias. Descúbrelo ahora