CAPÍTULO 8

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Llegó el día, todo está organizado y listo, discutimos bien el plan ayer por la tarde estaba un poco nerviosa, pero más segura que antes porque ahora sé que Ángelo no dejará que me pasé absolutamente nada, ya me lo había dejado claro.

Estaba terminando de arreglarme debía estar despampanante si quería llamar la atención de ése hombre, mi vestimenta consistía en un vestido manga 3/4 cuello alto de color negro brillante era corto hasta la mitad de mis muslos, no estaba acostumbrada a usar algo tan corto pero me miraba sexy y elegante al mismo tiempo, con unos stilletto color negro, el maquillaje era suave pues no debía parecer una chica mala y mi cabello suelto, y mis accesorios todo joyería fina nada vulgar, realmente lucía espectacular.

En eso escuché la puerta abrirse y por ella entró Ángelo. Lo miré y me escaneo de pies a cabeza.

- Estás bellísima tanto que ya no deseó que salgas de aquí, creó que cancelaré todo.
- Gracias, pero ya está todo listo así que hay que seguir.
- Cierto, todo está listo, los hombres ya están en sus posiciones aquí están las llaves tienes que traerlo directo para acá, no aceptes ir a otro lado, no dejes que se desvíe, está bien, haz que deje a sus hombres abajo lo necesitamos solo, yo estaré vigilándote todo el tiempo, no apartaré mi vista de ti. - terminó de decir y Asentí.

Salí con rumbo al club iba sola, pero sabía que todo el tiempo estaban vigilándome y eso me daba un poco de valor. Llegué e ingresé, fui hasta la barra y me senté a esperar, debía llegar en cualquier momento y si siempre hace lo mismo al primer lugar donde iría sería a la barra solo debía actuar natural.

Después de lo que fue quizás una media hora, llegó con varios hombres se sentó en la barra como siempre a dos sillas después de mí, debía actuar ya, me levanté de mi asiento pasando por su lado y cómo era de esperarse no pasé desapercibida, me observaba, lo sentí fui hasta el servicio y retoqué un poco el maquillaje, esperé un momento y luego salí para volver a mi lugar, en cuanto llegué le hice señas al bartender, sentí que alguien se sentó a mi lado y volví a ver.

- Hola, mucho gustó soy Diego Maldonado, ¿puedo hacerte compañía? - preguntó mirándome coqueto en realidad, no era un hombre desagradable era guapo, sino estuviera enamorada de Ángelo creó que caería a sus pies.
- Hola, soy Rachel mucho gusto y sí, puedes hacerme compañía. - respondí con una sonrisa.
- ¿Estás sola? - preguntó.
- Sí, quedé con unas amigas, pero aún no llegan en realidad, no sé si vendrán ya que llevó como media hora esperando.
- En serio? Qué malas amigas, ¿quieres tomar algo? Yo invito.
- Gracias, pero no quiero molestar, además no estoy acostumbrada a beber mucho.
- No es molestia, un tragó no te hará daño, ¿no acostumbras a salir acaso?
- No, en realidad no, rara vez salgo y más por hacerle compañía a mis amigas, no me gustan tanto estos lugares. - dije y se acercó un poco más a mí.
- ¿Qué quieres tomar? Dime. - su sonrisa no se borraba de su rostro, en verdad creía que me tenía en sus manos, todo lejos de la realidad.
- Una margarita. - asintió, hizo una seña al bartender y este vino de inmediato, sí que es importante.
- Una margarita y un vodka. - ordenó, volvió su atención en mí - Eres una mujer muy bella.
- Gracias. - contesté tímida no sé porque, pero me salió natural debe ser porque es guapo.
- ¿Tienes novio? - preguntó y lo miré fijamente.
- No, no tengo por el momento.
- Qué bien, una suerte para mí. - sí supieras pensé.
- Tú debes de tener, ya que eres tan guapo.
- No, pero puede que la tenga frente a mí en este momento. - dijo quise rodar mis ojos, pero tuve que contenerme. - ¿Vives cerca?
- Sí, vivo a unas tres cuadras, en el edificio Romano, ¿lo conoces?
- Si claro, es un edificio exclusivo eso quiere decir que tienes dinero.
- Mis padres, cómo su única hija me consiente y dan lo mejor. - hablé tan natural que hasta yo me la podía creer - creó que mejor me voy, mis amigas no vinieron y no deseó que se me haga tardé, es peligroso andar sola tan noche.
- Podría acompañarte, déjame llevarte a tu departamento. - dijo tocando mi mejilla con sus dedos su roce me causo escalofríos.
- No creo que sea buena idea apenas te conozco.
- Créeme, si quisiera hacerte algo ya lo hubiera hecho, sólo no deseó que pueda pasarte algo andando sola, como dices la ciudad es peligrosa de noche. - si no supiera el tipo de hombre que es, creería que es un caballero.
- Pensándolo bien tienes razón, además no vivo tan lejos puedes acercarme si lo deseas.
- De acuerdo, te dejaré frente a tu puerta sana y salva. - puso su mano sobre mi muslo acariciándolo quise quitarla, pero debía seguir con el plan.
- No podrías subir, andas con muchos hombres a tu alrededor si fueras tú sólo no habría problema, pero son muchos, no está permitido tú entiendes, ¿verdad? - dije poniendo mi mano sobre la suya para que la dejará quieta.
- Entiendo, no hay problema los dejó abajo y subo contigo, te aseguró que quedaré más tranquilo si te dejo frente a tu puerta. - dijo tomando un sorbo de su bebida y yo hice lo mismo. - Nos vamos entonces? - lo miré y Asentí.

Nos encaminamos hacia afuera, un auto se parqueo frente a la entrada y me hizo seguir, subimos y emprendimos el camino hacia el departamento, esperaba que todo estuviera saliendo bien, no quería que algo estropeara el plan y se saliera de control. Una vez llegamos, bajamos del coche y subimos al ascensor, los hombres de Diego se quedaron abajo como habíamos acordado, pero de repente me empecé a sentir mareada.

- ¿Te pasa algo? - preguntó, cerré mis ojos tratando de reaccionar, diablos no sé qué me pasa.
- Me siento mareada, no sé qué me pasa.
- ¿Traes las llaves?
- Sí, están en mi cartera. - contesté la tomó y sacó las llaves, una vez se detuvo el ascensor salimos y nos encaminamos hasta llegar a la puerta, la abrió y entramos.
- Me sentaré un rato. - dije encaminándome hasta el sofá.
- No te preocupes, la vamos a pasar bien. - dijo llegando hasta mí, me acostó en el sofá, separó mis piernas con las suyas quedando en medio y se puso sobre mí.
- ¡¡¡Para, detente!! - alce mis manos queriéndolo quitar de encima. - ¿Qué me hiciste? - pregunté ya que no me sentía bien.
- Es para que estes más relajada, así será más fácil para ti. - dijo, más fácil pensé.
- No quiero quítate - no hizo caso a mis palabras y empezó a tocar mi pierna con su mano - ¡¡¡No me toques!!! - grité, pero continúo subiendo su mano, con la otra agarró mis manos poniéndolos sobre mi cabeza, me sentía débil, sin fuerza sólo deseaba que Ángelo llegará - No quiero, no quiero, ¡¡¡ayuda!! - grité y tapó mi boca.
- Cállate!! - dijo molestó, de repente sentí como lo apartaron de mí y me sentí aliviada, escuché un ruido estruendoso luego Ángelo se acercó hasta mí y tomó mi rostro entre sus manos.
- ¿Te encuentras bien? - preguntó en tono preocupado.
- No, no me siento bien, ayúdame. - dije y comencé a llorar.
- Vamos, te llevaré al hospital, encárguense de él, llamen a Bruno ya sabe qué hacer. - dio la orden y me cargó en sus brazos, subimos al ascensor luego sentí cuando subimos al coche y este arrancó - Estarás bien, confía en mí. - dijo y Asentí, pero unos minutos después quedé inconsciente.... 

Mascara Rota (+18)Donde viven las historias. Descúbrelo ahora