CAPÍTULO 2

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Estaba de regreso en casa luego de terminar el trabajo en la empresa CreArq, sí conseguí la pasantía que tanto deseé, me siento muy afortunada era todo lo que imaginé, además de que el ambiente laboral es tranquilo, fui hacia la oficina de mi tía para recoger la correspondencia que siempre dejaba en su escritorio. Una vez llegué revise la correspondencia para ver si no había algo para mí y miré una que era del hospital, no dude mucho la abrí para saber de lo que se trataba, llevándome una sorpresa al leerla. Había pagos atrasados en la cuenta del hospital y no me dijo nada, sé que era porque no quería preocuparme, pero me siento con la obligación de ayudarla ya que esa deuda era por mi causa.

Esperé a que llegara de trabajar para hablar del tema con ella, no estaba de acuerdo que me hiciera a un lado de lo que pasaba las dos estábamos para apoyarnos mutuamente, eran las 7 de la noche cuando entró por el umbral de la puerta.

- Hola buenas noches. - saludo sonriente.
- Buenas noches, tía. ¿Cómo estuvo tu día? ¿Ya cenaste? - pregunté un poco ansiosa.
- Sí, antes de venir no te preocupes. - contestó.
- Tía debemos hablar, ven. - le dije tomando su mano y haciendo que tomará asiento en el sofá.
- ¿Dime, pasó algo? - me miró expectativa.
- Sí, vino en la correspondencia una carta del hospital del cobró de la deuda con varios pagos retrasados, ¿por qué no me habías dicho nada? - pregunté un poco afligida.
- Porque es algo en lo que no debes preocuparte, tú solo debes enfocarte en tu carrera, está bien. - negué.
- Somos familia y estamos para apoyarnos mutuamente, sólo te tengo a ti, no quiero dejarte con toda la carga, Dime ¿qué pasa?
- He tenido unos problemas en el hospital, han estado haciendo recortes y reducción de salario, lo que me ha afectado hay gastos que debo hacer, mantener la casa, comprar la comida, tu matrícula y pues se me ha hecho difícil depositar el pagó, pero lo pagaré, buscaré como llegar a un acuerdo.
- Yo te ayudaré, ahora que estoy en la empresa haciendo pasantía preguntaré si me pueden dar una plaza, está bien, no te dejaré sola con todos los gastos. - dije decidida.
- No, no, no tú debes terminar la universidad eso es todo.
- Y lo haré, está bien, pero te ayudaré y no me harás cambiar de opinión, ni siquiera lo intentes ya lo decidí, mañana mismo preguntaré en recursos humanos a ver qué me dicen de acuerdo, juntas saldremos más rápido. - dije brindándole una sonrisa.
- Está bien, si te hace sentir mejor puedes hacerlo, pero no quiero que descuides tus estudios. - dijo y fue todo había aceptado y me sentía feliz, le di un fuerte abrazo era todo lo que tenía y quería ser un apoyo para ella no una carga....

En cuanto llegué a la empresa me dirigí a recursos humanos, deseó ayudar a mi tía, aunque ella diga que no me preocupe es algo que no puedo evitar, llegué a la oficina y busqué a Rebeca, ya que es la jefa.

- Hola Lic. Rebeca, ¿cómo está? - saludé con una sonrisa en los labios.
- Bien y tú, que milagro por estos lados. ¿Cómo te ha ido en la pasantía? - preguntó poniendo toda su atención en mí.
- De maravilla, gracias por preguntar estoy feliz de estar aquí, ¿pero quisiera preguntarle si no hay una vacante disponible? Necesito trabajar y pensé en preguntar. - dije esperanzada por una respuesta afirmativa.
- En este momento no hay vacantes, lo siento mucho - dijo y mi esperanza murió - Pero sé de alguien que podría darte uno.
- ¿En serio? Eso sería magnífico.
- Sí, deja pregunto y te confirmó, está bien.
- Está bien, pero ¿Quién es la persona? ¿Creé que podría afectará mi pasantía aquí? - pregunté ya que no deseaba perderla.
- No creó, se trata del señor Ángelo Ivanov es el primo del presidente el señor Alexander así que, pienso que si hablas con él podría darte chance. Además de que cuando estábamos haciendo la selección del personal para pasantía, él te escogió a ti pienso que debe haberle impresionado tú información, ahí tienes una ventaja.
- Me tranquiliza saber un poco eso, me da seguridad, gracias por el favor. - agradecí sincera.
- Bueno, llamaré y te avisó según lo que me digan, está bien.
- Está bien, y gracias nuevamente. - dije y salí de ahí para ponerme a trabajar.

Una hora después Rebeca estaba llamando para confirmar mi cita que sería a las cinco de la tarde, estaba un tanto nerviosa no quería perder esta oportunidad debía mostrarme segura en la entrevista, cuando salí de la empresa tome un taxi para ir hacia el club nocturno Galaxy quería ser puntual, no pensé que iba a ser en ese lugar la reunión sino en otro lado, pero no podía ponerme exigente necesitaba el trabajo.

Una vez llegué me dirigí a la entrada encontrándome con un grandulón en la puerta.

- El local aún está cerrado. - dijo viéndome de pies a cabeza.
- No, es que tengo una cita de empleo. - contesté y Asintió.
- ¿Eres Amaia? - preguntó.
- Si - contesté rápidamente.
- Pasa la chica que está adentro te guiará.
- Gracias. - dije adentrándome al lugar, realmente era una maravilla todo lo contrario a lo que me imaginé, era de lo más lujoso y exclusivo, estaba admirando el lugar cuando noté a una chica caminar hacia mí.
- Amaia ¿verdad? - preguntó sonriente.
- Sí, mucho gusto - dije estirando mi mano para saludar la cual ella apretó.
- Sígueme, el señor Ivanov está esperándote. - me sorprendí al saber que él personalmente iba a hacer la entrevista y mis nervios aumentaron, la seguí hasta el segundo piso donde estaba la oficina, abrió la puerta y entramos.
- Sr. Ivanov, la señorita Montez. - dijo hacia el hombre sentado en el escritorio y yo quedé con la boca abierta al ver de quien se trataba, era él y mi emoción aumento dentro de mí, era el chico que conocí hace cinco años, inconfundible, tan guapo o más desde la vez que lo ví, la vida era tan sorprendente poniéndolo nuevamente en mi camino.
- Gracias Marín, puedes retirarte. - su voz sonó tan profunda, no podía dejar de verlo - Tomé asiento señorita Montez. - dijo haciéndome despertar de mi ensueño.
- Sí, gracias - logré decir acercándome al escritorio y tomé asiento. No me recordaba era seguro, porque si no me hubiera dicho algo digo yo.
- Me informaron que solicitó una plaza de trabajo y viene muy bien recomendada.
- Sí, le pedí a la licenciada López una plaza en la empresa, pero me dijo que no había y entonces me habló de usted. - dije tratando de sonar tranquila, aunque mis nervios estaban a flor de piel.
- Ah sí y ¿qué le dijo? - preguntó con una ceja levantada.
- Nada malo, sólo que pensó que usted podría contratarme ya que fue una influencia favorable para que pudiera entrar a la empresa para hacer mi pasantía. - respondí mirándole fijamente.
- Es cierto, miré tus referencias de la universidad, tus notas son extraordinarias y le hice la sugerencia, veo que fue de gran ayuda para ti.
- Sí y muchas gracias por eso, déjeme decirle que mi desempeño en la empresa también ha sido bueno según mis superiores.
- Lo sé, me lo informaron. Puedo ofrecerte un trabajó, necesito una asistente personal, pero te advierto que será pesado y podría absorber la mayoría de tu tiempo, claro que no interferirá con tus clases en la universidad y pasantía, en eso puedes estar tranquila.
- Muchas gracias y no importa, yo pondré todo mi empeño para hacer un buen trabajo, no se arrepentirá de darme la oportunidad. - dije feliz de haber conseguido el trabajo.
- Esperó así sea, ya que soy muy exigente. - dijo mirándome serio.
- Si señor, dígame ¿cuándo puedo empezar?
- Desde hoy mismo, tengo muchas cosas que resolver y necesito que alguien organice todo, ¿está bien?
- Claro, dígame por dónde comenzar. - dije entusiasmada.

Y así comenzó todo, conseguí el trabajo que necesitaba y nada más que con el muchacho que conocí años atrás y que no pensé volverlo a encontrar de nuevo, pero ya no se veía tan muchacho era todo un hombre y más guapo que antes, lástima que no se acuerda de mí algo que me decepciona un poco, aunque voy a poder conocerlo mejor y eso me emociona en demasía sin embargo en este momento me importaba mucho conservar el trabajo y haría de todo para mantenerlo.... 

Mascara Rota (+18)Donde viven las historias. Descúbrelo ahora