CAPÍTULO 38

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El despertar ahora se ha vuelto una de mis partes favoritas en la vida. El saber que abro los ojos y la veo es lo más hermoso qué pudo pasarme, cómo en estos momentos que parezco un completo bobo velando sus sueños se mira tan tranquila, en paz y tan hermosa. Amaya ya está en su octavo mes de embarazo y cada día que pasó al lado de ella es único y especial, algo que nunca en mi vida podía si quiera haber imaginado ella ha cambiado mi mundo desde que la conocí Y pensé por un momento que estaba arruinando todo lo que había construido hasta ese entonces, pero estaba muy equivocado, Ella llegó a mi vida como una luz y me enseñó lo que es amar de verdad. Me acerqué lentamente hacia ella y empecé a darle besos por su rostro hasta llegar a su cuello lo que la hizo removerse hasta que abrió sus hermosos ojos.

- ¿Qué cresé que estás haciendo? ¡¡Pará!! - dijo riéndose sabía perfectamente lo que quería y el que estuviera embarazada no era impedimento para poseerla.
- Quiero hacerte el amor antes de irme de viaje, ¿o no lo deseas? - pregunté mientras le mordía suavemente el lóbulo de la oreja, lo que la hizo soltar un gemido.
- Sabes que te deseó eso ni lo dudes. - respondió tomando mi rostro para darme un besó hambriento y apasionado - Ahhh!! - dio un gritó lo que me hizo separarme de ella porque no fue un gritó de placer sino de dolor.
- ¿Qué pasa? - pregunté en tono preocupado.
- No, espera. - soltó un suspiro y comenzó a sobarse el vientre con su mano - Es el bebé que se está moviendo ha estado muy inquieto desde anoche, me hizo despertarme varias veces por que se mueve mucho y a veces de manera brusca como ahorita.
- Te llevaré al hospital inmediatamente. - dije con la intensión de levantarme para irnos.
- No, ya hablé con la doctora y dijo que era normal, recuerda que ya estoy en el octavo mes del embarazo no te preocupes. - sé que lo dice para tranquilizarme, pero siento algo en mí que no me deja hacerlo.
- Sabes? Cancelaré mi vuelo, no quiero viajar y dejarte sola, no lo haré. - dije determinado.
- Ángelo estaré bien, ve a tú reunión de negocios es importante yo estaré bien, además falta un mes para que nazca nuestro bebé. - Asentí no muy convencido, pero sabía que no me dejaría quedar. - Hay algo que no hemos hablado.
- ¿Qué cosa? - pregunté confundido.
- El nombre del bebé, no hemos escogido un nombre para nuestro bebé y creó que ya es tiempo, no quiero que lo dejemos para última hora, ¿cómo quieres que se llamé? - la miré fijamente la verdad no había pensado en eso.
- Bueno déjame pensar...- dije para acostarme al lado de ella y comenzar a sobar su vientre.
- Puede llevar tu nombre. - fruncí el ceño.
- No, no me gusta esa tradición, mejor otro.
- Mi padre se llamaba Emiliano.
- Sí deseas ponerle el nombre de tu padre, está bien para mí. - eso la hizo sonreír y cómo me encantaba verla sonreír.
- Ya lo pensé, escucha esto tu padre se llama Máximo y mi padre Emiliano así que, combinaremos los nombres. - propuso lo que no me pareció mala idea, nos quedamos viendo fijamente.
- Maximiliano. - dije finalmente.
- Sí, me encanta. Maximiliano Ivanov Montez así se llamará nuestro bebé. - dijo emocionada, asentí satisfecho con el resultado me gustaba y sé que a mi padre también le gustará el nombre.

Después de que estuve un rato más con ella, me levanté para empezar a alistarme mi vuelo salía en cuatro horas, me gustaba ser puntual en mis compromisos por eso no podía retrasarme, pero con la mujer que tengo se me hacía imposible, la traje a casa de Isabel ya que quería pasar tiempo con ella y con la pequeña Renata, sí señores hace una semana Isabel dio a luz a su bebé y acá estoy yo en la entrada de la residencia de Alexander esperando a que mi esposa me liberé de su abrazó para poder partir.

- Amor, yo tampoco quiero alejarme de ti, pero sé me está haciendo tarde y sabes que no me gusta llegar tarde a mis reuniones. - dije sobando su cabello con mi mano.
- Sí, lo sé. - dijo para separarse de mí - Es solo que me vas a hacer mucha falta, sabes que no me acostumbro. - hizo un puchero lo que me hizo reír.
- Solo serán dos días, te prometo que sí termino antes volveré inmediatamente, está bien. - Asintió me acerqué para darle un cortó besó - Andrew cuidará de ti mientras yo no esté, no te separes de él, ¿entendido? - advertí y asintió, me subí al coche algo indeciso no quería ir a este viaje no sé por qué, pero es una sensación que no se me quita, lo hago solamente porque es una reunión importante sino fuera de ese modo lo hubiera pospuesto hasta después del nacimiento de mi hijo...

Mascara Rota (+18)Donde viven las historias. Descúbrelo ahora