Una hora después llegó Alexander junto a Isabel se acercaron hasta mí dándome un fuerte abrazo algo que necesitaba mucho en estos momentos y que agradecía.
- ¿Qué fue lo que pasó? - preguntó Alexander en cuanto tomamos asiento.
- Fue un enfrentamiento con Maldonado, el desgraciado le disparó y recibió tres impactos de bala. - respondí sintiendo la dificultad en mi voz para hablar.
- ¿Cómo pudo suceder eso? ¿No sé supone que para eso tenemos seguridad? - preguntó en tono molestó.
- Calma, amor. - dijo Isabel dándole un apretón en el hombro.
- Fue un descuidó, pero de nada sirve pelear en estos momentos, lo hecho está hecho lo que me reconforta es que ese hombre está muerto. - Isabel se acercó a mí para abrazarme, me sentí protegida la abracé fuertemente y recosté mi cabeza en su hombro.
- Ya regresó, iré a hablar con los doctores quiero saber bien que es lo que están haciendo. - dijo Alexander, se levantó y se fue, está preocupado, angustiado, lo sé, esa sensación de impotencia la sentimos todos en estos momentos, pero no podemos hacer otra cosa más que pedirle a Dios, que es lo que estoy haciendo yo.
- ¿Qué dijeron los doctores? - pregunté inmediatamente una vez que Alexander regresó a nuestro lado, me miró y ví que se debatía en si decirme o no - Por favor, Alexander. ¿Dime qué es lo que dijeron? Sé que quieren callar por el embarazo, pero tengo el derecho a saberlo, es mi esposo y aunque parezca débil no lo soy, debes de saberlo muy bien. - Lanzó un suspiro pesado.
- Estás 24 horas son cruciales, sí logra superarlo entonces tendrá más posibilidades. - sus palabras me derrumbaron, soltando nuevamente las lágrimas que tenía retenidas - Tienes que volver a tu habitación, vamos, estaremos contigo todo el tiempo. - Asentí, caminamos hasta la habitación y me recosté en la camilla, Isabel se sentó a mi lado, mientras Alexander lo hizo en la silla esperando, que era todo lo que podíamos hacer.
Un tiempo después Alexander salió a comprar comida tanto para Isabel como para mí, cuando regresó le tendió las bolsas de comida a Isabel que se encargó de acomodarla toda en la mesita móvil de la habitación, la acercó hasta la camilla sentándose junto a mí.
- Come, debes alimentarte. - ordenó, pero no tenía hambre en estos momentos, mi estómago estaba cerrado.
- No tengo hambre, talvez más tarde. - respondí cabiz baja.
- Amaia - llamó Alexander, levanté mi vista para mirarlo - debes comer, no puedes estar así, recuerda que estás embarazada. ¿Acaso quieres que Ángelo me maté cuando se despierte y te encuentre desmejorada? - sus palabras me hicieron gracia sacándome una risa débil, sabiendo que Ángelo sí sería capaz.
- Sí, come. Si no lo haces; yo tampoco lo haré. - sentenció Isabel cruzándose de brazos - y mira que mi bebé tiene hambre.
- Está bien, lo haré. - empecé a comer forzadamente, aunque sabía que tenía que hacerlo por el bebé. Después de un tiempo me quedé dormida, estaba cansada tanto física como emocionalmente que mi cuerpo pidió tregua.
Desperté y poco a poco empecé a abrir los ojos encontrándome con Isabel dormida a mi lado tan profundamente, era increíble saber que aún cansada estaba aquí conmigo dándome fuerzas.
- ¿Qué hora es? ¿Cuánto tiempo me quedé dormida? - pregunté a Alexander que estaba sentado en el sofá de la habitación.
- Dormiste 4 horas, son las 8 de la noche. Puedes seguir durmiendo si deseas, Yo estoy pendiente.
- No, estoy bien. Sentí como si dormí por horas y horas, ¿alguna novedad? - pregunté esperanzada que hubiera una mejoría.
- Todo igual, lo que es algo bueno ya que no ha tenido complicaciones. - Asentí.
- ¿Mi suegro y tus padres no han venido aún?
- Ya están en caminó, en cualquier momento llegan.
- Sí quieres puedes irte con Isabel para que descanse mejor. - sugerí.
- ¿Crees que esa mujer conociéndola como es querrá dejarte sola? Además de eso, yo deseó estar aquí al pendiente. No estaría bien estando lejos sin tener noticias. - dijo en tono melancólico.
- Quieres mucho a Ángelo, ¿verdad? - sabía que así era, pero quería escucharlo de él ya que casi nunca se dicen lo que sienten.
- Sí, Ángelo es más que un primo para mí. Es como mi hermano, no, mejor dicho, es mi hermano siempre hemos estado juntos apoyándonos mutuamente así que, si él está mal yo estoy mal y aunque no se lo diga todo el tiempo él sabe que es importante en mi vida; por eso no me iré de aquí dejándolo solo y dejándote sola a ti sabiendo lo que significas para él, solo lo haré hasta que abra esos ojos y me diga unas de sus ocurrencias. - dijo sonriendo con algo de nostalgia.
- Gracias por estar aquí conmigo, creó que sola ya me hubiera vuelto loca.
- Acostúmbrate, la familia Ivanov es así siempre unidos. - sus palabras fueron tan ciertas y me sentía agradecida de formar parte de esta familia. En eso entró mi tía como una tromba a la habitación llegando hasta mí abrazándome fuerte con sus brazos, le correspondí el abrazó de la misma manera.
- ¿Mi amor, estás bien? ¿Cómo te sientes? ¿Cómo está el bebé? - soltó cada pregunta en una ráfaga, sé que está nerviosa con toda esta situación.
- Sí, tía estoy bien, el bebé está bien, no me pasó nada. - dije para tranquilizarla - no hables muy fuerte que despertarás a Isabel.
- Sí, lo siento. - dijo separándose de mí quedándose a mi lado, en cuanto iba a preguntarle por mi suegro entró por la puerta junto con los tíos.
- Alexander, ¿Dime cómo está mi hijo? - preguntó nada más entrando a la habitación.
- Tío, su estado es grave recibió tres impactos de balas, lo operaron de emergencia, pero perdió mucha sangre en el trayecto además de que una de las balas le perforó el hígado. Los doctores dijeron que estás 24 horas son cruciales, si sobrevive entonces tendrá más posibilidades. - escuchar de nuevo está cruda realidad me dolió comenzando a llorar nuevamente.
- ¡Ay, Dios! Mi hijo. - habló mi suegro con su voz quebrada tomándose la cabeza con sus manos.
- Ven tío, siéntate aquí. - Alexander se acercó y lo ayudó a sentarse en el sofá.
- ¿No hay nada que podamos hacer? Podríamos traer al mejor doctor para que se encargué. - propuso el tío Miguel.
- No padre, ya hablé con los doctores y me dijeron que solo debemos esperar a ver cómo evoluciona. Ángelo es fuerte y sé que va a salir de esto, de igual manera mandé a llamar al doctor Solís que desde que llegó se puso al corriente de todo y me mantiene informado, en estos momentos sólo podemos esperar. - Terminó de decir Alexander nadie se miraba tranquilo ante el panorama, pero no había nada que se pudiera hacer, en silencio se acomodaron para hacer lo único que podíamos que era esperar....
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Mascara Rota (+18)
RomansaÁngelo Ivanov un hombre frio, calculador, desconfiado, tremendamente guapo, poderoso y despiadado, jefe de una de las organizaciones mas importantes en el trafico de armas, confianza y amor solo lo tiene por su familia. Amaia Montez una chica que a...
