Mi nombre es - Megan

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Cada vez que hablaba con Liam me sentía más terrible, era mi culpa que él estuviera pasando por esto, sé que mi mamá lo hizo para evitar que por un desamor desatará mi magia de una forma mala pero acaso lo que le hicimos a él no es un acto malo.

-En que piensas hija.- Me preguntó mi mamá, creó que en verdad estaba distraída porque no note el momento en el que se obscureció.

-En que debemos solucionar esto, no puedo ver a Liam tan distante de todos.-

-Lo siento, no pensé que fuera a pasar esto, con tu padre no fue de la misma manera, él se casó y ahora tiene familia no sé porque con Liam tuvo otro efecto.-

-Crees que podamos solucionarlo.- Le pregunte, en realidad quería arreglar el daño que le hicimos.

-No lo sé, tu abuela era una bruja muy poderosa en cuestión de hechizos.-

-Podemos invocarla y pedirle ayuda.- Le sugerí, pero en cuanto me di cuenta de lo que había dicho me arrepentí.

-Tendría que usar magia negra para eso.- Y eso es lo que mi mamá siempre ha odiado.

-Pero podría sernos de ayuda, eso no quiere decir que seas mala.-

-No hablemos más del tema por ahora, lo pensare está bien.-

-Si está bien.- Le conteste.

-Podrías invitar a Liam mañana a casa, dile que estudiaran o algo, necesitó ver que tan grave es y ver si pase por alto algo la primera vez que vino.- Se puso de pie y fue a la cocina, creó que el haberle sugerido usar magia negra la había hecho recordar la época en que era una niña y su mamá la utilizaba para dañar a aquellos que las molestaban, por eso decidí no molestarla más por ahora con ese tema.
Me quede un rato más sentada en la sala leyendo los libros de contra hechizos cuando tocaron la puerta. Estaba a punto de abrir cuando mi mamá me detuvo.

-Yo me encargó de esto hija.- Se veía preocupada.

-Quien es, porque estas nerviosa.- Le pregunte.

-No sé quién sea pero si puedo percibir su aura y se trata de un hombre lobo.- Había escuchado de ellos pero jamás había conocido a uno en persona.

-Será mejor que yo abra mamá, así tendrás tiempo de decidir qué hacer sin que el note que estas nerviosa.- Le sugerí.

-Tienes razón, pero trata de no alarmante.-

Tome la perilla de la puerta y pude notar como mi mano comenzó a temblar, tengo que controlarme me dije a mi misma. En cuanto abrí la puerta mi miedo pasó a ser una sorpresa, parado frente a mi estaba Scott McCall.

-Hola Megan.- Me saludo.

-Scott, que haces aquí, Liam no ha venido aquí.- Era el único motivo por el cual podía estar aquí.

-No estoy aquí por Liam, bueno si pero vengó a verte a ti.-

-En que te puedo ayudar.- Salió mi mamá detrás de la puerta.

-Hola Sra. Grammar.- Saludo él.

-Mamá, él es Scott el un compañero de la escuela.- Lo presente.

-Mucho gusto Scott, pasa estaba preparando café.- Lo invitó mi mamá.

Entró y esperó a que yo avanzara. Que hace el aquí, ni siquiera compartimos clases él es de segundo. Nos sentamos en la sala mientras mi mamá traía el café.

-Y bien, que es lo que necesitas.- Me atreví a preguntarle.

-Es sobre Liam, tu Sabes lo que está pasando con el.- Me preguntó.

-La verdad no, sé que se le han acabado los chistes pero nada más.- Mentí.

-Sé que el comenzó a cambiar desde que vino a tu casa, dime que es lo que le paso.- No sólo me lo estaba pidiendo, se podría decir que estaba suplicando por respuestas. Estaba a punto de contestarle cuando mi mamá entró.

-Sé que tienes la lista en tu mochila, porque no la sacas.- Scott parecía sorprendido, pero siguió las órdenes de mi mamá.

-A quien esta.- Le contestó.

-Lee los nombres en esa lista, sólo los nombres de mujer.-

-Está bien.- Comenzó a leer los nombres. - Sofía y Gwen Franklin, Louis ...- Lo interrumpió mi mamá por tercera vez.

-En esta casa sólo viven dos mujeres, madre e hija.- Que estaba haciendo mi mamá, estaba revelando nuestros verdaderos nombres a un hombre lobo.

-Ustedes son Sofía y Gwen.- Preguntó el.

-Mucho gusto.- Le contestó mi mamá, yo sólo me límite a sonreír.


Te apoderaste de mi vida (Terminada)Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora