Suspiré y cerré el libro con un golpe
Decidí que no podía seguir huyendo de mis pensamientos
Me levanté y comencé a caminar por la biblioteca, tratando de despejar mi mente
Justo cuando me detuve frente a una ventana, sintiendo la brisa fresca en mi rostro, escuché un ruido detrás de mí.
-No esperaba encontrarte aquí a esta hora -dijo una voz profunda
Me volví y vi a Ivar en la entrada de la biblioteca, su figura imponente iluminada por la luz de la antorcha.
-No te preocupes, no estoy aquí para molestarte -respondí, intentando sonar despreocupada, aunque mi corazón latía más rápido al verlo.
-¿Leyendo? Parece que esta noche no estás en el mejor estado de ánimo para ello -dijo, cruzándose de brazos, su mirada afilada como una espada.
-Tal vez no es el libro lo que me mantiene despierta, sino la compañía -respondí, sintiendo cómo la irritación empezaba a burbujear en mí.
Ivar se acercó un paso más, como si estuviera disfrutando de la tensión entre nosotros. -Siempre estás a la defensiva, Xacnia. No es saludable.
-No necesito tus consejos -le espeté, mi voz más fuerte de lo que había pretendido. La idea de que él pensara que podía decirme qué hacer me enfurecía.
-¿Y qué necesitas? -dijo, su tono desafiante mientras se inclinaba hacia mí. Esa cercanía me incomodaba, aunque no podía evitar que una parte de mí se sintiera atraída por su confianza.
-Necesito que me dejes en paz -respondí, aunque sabía que esa no era toda la verdad. Parte de mí anhelaba su compañía, incluso en medio de nuestras peleas.
-Eso no va a suceder. Tienes un don para ignorar lo que sientes, pero no puedo quedarme callado mientras sigues dándome la espalda -dijo él, su mirada intensa fija en la mía.
-¿Tú crees que me importa lo que pienses? -le reté, cruzando los brazos con desdén.
-Pero, en el fondo, lo haces. -Ivar sonrió con arrogancia, y esa expresión me irritaba aún más. Tenía razón, y eso me enojaba aún más.
-No tengo tiempo para tus juegos mentales. Hay cosas que no entiendes -dije, sintiendo cómo la frustración se acumulaba en mi pecho.
-Bien,solo quiero conversar,si es que se puede -dijo, su tono burlón haciéndome hervir la sangre.
-No quiero ser parte de tus distracciones, Ivar. Mi vida no es un juego para ti -respondí, dándome cuenta de que cada palabra se sentía como una verdad a medias.
-Xacnia,no puedes simplemente hablarte normal -replicó, su voz más baja, como si tratara de encontrar un camino hacia mi interior.
La tensión crecía, y sentí que la vulnerabilidad se apoderaba de mí.
Era frustrante que él pudiera ver a través de mis defensas. -Yo tambien quiero hablar normal contigo -dije, aunque mi voz tembló no se porque razón
-Entonces, ¿por qué no puedes simplemente dejar de pelear conmigo? -preguntó, su expresión se tornó seria, como si realmente estuviera interesado en entenderme.
No sabía qué responder. Porque, en el fondo, parte de mí disfrutaba de estas confrontaciones. -Tal vez para que la gente se aleje de mi y no me hagan daño -admití, sintiendo el peso de mis propias palabras.
-Yo no soy cualquier persona Xacnia,recuerda soy Ivar el desahuesado no? -dijo él, su tono suave, pero aún lleno de desafío.
Me quedé en silencio, asimilando sus palabras. La verdad es que había una parte de mí que quería gritarle que no era tan fácil. Que abrirme significaba enfrentar un mundo que no siempre era amable.
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El Mismo Temperamento +18
FantasyXacnia siempre penso que nadie la entenderia por su mente macabra,nunca penso que encontraria a alguien con el mismo temperamento de locura hasta tal punto de asesinar