Cap 6: Pruebame

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El sonido de su voz aún resonaba en mis oídos cuando el silencio volvió a llenar el salón. Mis manos estaban tensas sobre mi regazo, pero mi mente trabajaba rápido, tratando de entender qué era lo que realmente buscaba. Era una trampa, de eso estaba segura. Ivar no hacía nada sin un propósito oculto.

—¿Valioso para qué? —pregunté, sin poder contenerme. Mi tono salió más desafiante de lo que pretendía, y vi cómo su sonrisa se ensanchaba apenas un poco.

—Valioso para mí —respondió, como si fuera la única respuesta posible, mientras partía otro trozo de pan con calma, como si estuviéramos discutiendo algo trivial.

Sus palabras me inquietaron más de lo que quería admitir. Si bien su tono era suave, había algo en su elección de palabras que me hacía sentir atrapada. Como si de alguna manera, ya hubiera decidido que yo pertenecía a sus juegos.

—No estoy aquí para ser un peón en tus planes —espeté antes de poder detenerme. La furia brotó de mis labios, sorprendiendo incluso a mí misma.

Por un instante, un destello de sorpresa cruzó sus ojos. Luego, dejó el pan sobre la mesa y se inclinó un poco más hacia mí. La luz de las antorchas dibujaba sombras en su rostro, dándole un aire aún más siniestro.

—No insinue eso—Respondio en un tono bajo

Mis pensamientos se arremolinaron. Me había enfrentado a guerreros antes, había lidiado con la crueldad de los vikingos en muchas formas, pero la presencia de Ivar me sacaba de balance de una manera que no entendía. ¿Era realmente solo un juego para él, o algo más?

Me levanté de la silla, mi cuerpo en tensión, lista para cualquier cosa. Él no hizo ningún movimiento para detenerme, solo se limitó a observarme con esos ojos oscuros, insondables.

—No me subestimes, Ivar. No soy alguien que puedas controlar —le dije con firmeza. Sabía que estaba caminando una línea peligrosa, pero no podía dejar que él viera mi miedo.

—Eso espero —dijo, sin perder su sonrisa—. Porque la última cosa que deseo es alguien fácil de controlar.
Pero tarde o temprano, Xacnia, aprenderás que en este lugar, todos responden a alguien. Y las sombras... siempre tienen dueños.

Su mención de mi nombre me hizo sentir un escalofrío recorrerme

¿Qué sabía de mí?

¿Cuánto había estado observando, esperando?

El peso de sus palabras quedaba suspendido entre nosotros

—Debo ir a lavar señor

Sin decir más, me di la vuelta y caminé hacia la puerta.

Sentía su mirada quemando mi espalda mientras me alejaba, pero no me atreví a mirarlo de nuevo.

Sabía que este no era el final de nuestra conversación

Solo el principio.

¿Qué era lo que realmente quería de mí?

La pregunta me rondaba mientras me adentraba en los pasillos oscuros del castillo

Caminé por los pasillos del castillo con prisa, la adrenalina aún pulsando en mis venas

Tenía que despejar mi mente, y la cocina era el único lugar donde podía encontrar un poco de tranquilidad

La idea de enfrentar de nuevo a Ivar me llenaba de inquietud, pero también sabía que no podía permitir que su presencia me afectara más de lo que ya lo había hecho.

Al llegar a la cocina, el aroma de las especias y el calor del fogón me envolvieron, dándome una sensación de familiaridad y seguridad

Los sirvientes aún no habían regresado, así que me dispuse a limpiar los restos de la preparación de la cena

El Mismo Temperamento +18Donde viven las historias. Descúbrelo ahora