Las pisadas de los esclavos me llevaron a la vieja capilla del castillo.Hacía años que nadie la usaba, y se decía que estaba maldita, pero esa noche estaba llena de actividad.
La puerta estaba entreabierta, y una luz rojiza escapaba por el umbral.
Empujé la madera despacio y me adentré.
El interior me golpeó como un puñetazo.
La sala estaba iluminada por velas negras dispuestas en círculo alrededor de una mesa de piedra, donde yacía el cuerpo de un ciervo, abierto desde el pecho hasta el vientre.
Las paredes estaban decoradas con símbolos pintados con sangre, y el aire estaba impregnado de un olor metálico y dulce que hizo que mi estómago se revolviera.
Varios esclavos estaban arrodillados alrededor de la mesa, sus rostros marcados por el sudor y el cansancio.
En el centro, un hombre mayor recitaba palabras en un idioma que no reconocía, sosteniendo un cuchillo ceremonial decorado con runas vikingas.
—¿Qué están haciendo? —pregunté, incapaz de quedarme en silencio.
El hombre levantó la vista y me miró fijamente.
—Es un sacrificio —dijo con solemnidad.
—¿Para qué? —insistí, aunque no estaba segura de querer escuchar la respuesta.
—Para proteger el castillo. Para recordar a los dioses nuestra lealtad.
Mi mirada se posó en el cuchillo que él sostenía, y un escalofrío recorrió mi cuerpo.
—¿Y si no lo hacen? —pregunté.
El hombre ladeó la cabeza, como si mi pregunta fuera absurda.
—El caos.
El sacrificio
Antes de que pudiera decidir qué hacer, las palabras del hombre se hicieron más fuertes, y los esclavos comenzaron a murmurar al unísono.
La atmósfera cambió; el aire parecía más denso, más pesado.
Las velas parpadearon, y un viento helado atravesó la capilla, haciendo temblar las llamas.
El líder levantó el cuchillo ceremonial y, con un movimiento preciso, lo hundió en el pecho del ciervo, pronunciando una última palabra que resonó en toda la capilla.
El líquido espeso que brotó del animal fue recogido en cuencos por los esclavos, quienes lo esparcieron sobre los símbolos de las paredes.
La escena era grotesca, pero ninguno de ellos parecía perturbado.
Yo, en cambio, sentí que el aire me faltaba.
Esto no era un simple ritual; era algo más profundo, más oscuro.
Algo que no podía comprender del todo, pero que me dejaba con una sensación de peligro inminente.
Las advertencias
Cuando el ritual terminó, los esclavos se dispersaron en silencio, dejando la capilla en penumbras.
..........
—¿Sabías lo que estaban haciendo en la capilla? —pregunté a Ragnar, quien estaba apoyado contra una pared del pasillo, con los brazos cruzados y un aire pensativo.
—¿Por qué lo preguntas? —respondió, arqueando una ceja, aunque su tono era tranquilo.
—Era un sacrificio. Un ciervo, sangre, símbolos... Dicen que es para proteger el castillo. ¿Esto es algo normal aquí?
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El Mismo Temperamento +18
FantasíaXacnia siempre penso que nadie la entenderia por su mente macabra,nunca penso que encontraria a alguien con el mismo temperamento de locura hasta tal punto de asesinar