Cap 70 : Sola otra vez..... O no?

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El sol apenas había salido cuando Thorgrim me obligó a ir al patio de entrenamiento.

Su voz seca y autoritaria no dejaba lugar para protestas, y aunque mi cuerpo estaba cansado, no le daría la satisfacción de verme dudar.

No necesitaba decir mucho para que entendiera lo que esperaba de mí: luchar, resistir, y no mostrar debilidad.

La espada en mi mano pesaba más de lo habitual.

Tal vez porque sabía que este no sería un simple entrenamiento.

Thorgrim nunca había sido un instructor gentil; su forma de enseñar estaba basada en la humillación y el dolor, y hoy parecía especialmente decidido a romperme.

-¿Es eso todo lo que tienes, Xacnia? -gruñó mientras desvió mi golpe con facilidad, haciéndome retroceder-. Pensé que eras más fuerte. O tal vez solo tienes fuerza para hablar y no para luchar.

Su voz era como una daga.

No levantaba la voz, pero cada palabra estaba cargada de veneno.

Me mordí el labio para no responder.

No le daría el placer de verme caer en su juego.

-Vamos, niña. ¿Así pretendes sobrevivir? continuó mientras avanzaba hacia mí con pasos calculados, alzando la espada con facilidad-. Quizás deberías volver a lavar platos, donde no necesitas usar más fuerza que la de tus débiles brazos.

El choque de nuestras espadas resonaba en el patio, y cada impacto me hacía retroceder un poco más.

Mis brazos temblaban por el esfuerzo, pero no me detendría.

No podía.

Sabía que esto no se trataba solo de demostrarle algo a él; era algo que necesitaba probarme a mí misma.

Thorgrim, sin embargo, no me dio tregua.

Cada vez que lograba levantar la espada, él ya estaba un paso adelante, derribándome con facilidad.

Finalmente, en un movimiento rápido, me golpeó el rostro con el pomo de su espada.

El impacto fue brutal.

Mi visión se nubló por un momento, y caí al suelo, sosteniéndome el ojo que ardía como si estuviera en llamas.

-Patética -escupió Thorgrim, mirando hacia abajo con desprecio-. Si este es tu límite, tal vez deberías dejar de pretender que eres algo más que una carga.

Me levanté lentamente, ignorando el dolor punzante en mi ojo.

Mis piernas temblaban, pero no iba a permitir que me viera derrotada.

Sin embargo, Thorgrim ya había terminado.

Giró sobre sus talones y se alejó, dejándome sola en el patio con mi orgullo destrozado y el cuerpo adolorido.

Esa noche, encerrada en mi habitación, finalmente me permití sentir el peso de todo.

Frente a un pequeño espejo, inspeccioné el hematoma que se había formado alrededor de mi ojo.

Era oscuro, feo, y cada vez que lo tocaba, el dolor me arrancaba un suspiro involuntario.

Tomé un trozo de tela y lo sumergí en agua helada antes de colocarlo sobre el moretón.

El frío me hizo estremecer, pero al menos alivió un poco el ardor.

Mientras sostenía el paño contra mi rostro, intenté calmar mi mente, pero las palabras de Thorgrim seguían repitiéndose en mi cabeza, como si fueran ecos imposibles de callar.

El Mismo Temperamento +18Donde viven las historias. Descúbrelo ahora