Siguieron pasando los días y, mientras Hermione asumía su puesto como presidenta de la corporación Granger, su padre, Richard, aún no se desentendía por completo de los asuntos de la empresa. Aunque confiaba plenamente en las capacidades de su hija, no podía dejarla sola lidiando con aquellos buitres de mala reputación que rodeaban el negocio. Los investigadores privados contratados por los abogados habían revelado algo preocupante: Carrow y Lestrange, dos hombres en quienes Richard había confiado ciegamente, estaban traicionando esa confianza. Ambos se habían aprovechado de la corporación para llevar a cabo grandes estafas en nombre de Granger Enterprises, lo que devastó a Richard. Nunca pensó que la ambición de aquellos a los que consideraba aliados fuera tan voraz.
Una tarde, en su despacho, Richard le confesó a Hermione la profundidad de su decepción.
—No puedo creer que Lestrange me haya traicionado de esta forma, hija. La verdad es que nunca vi a Letrange como un mal hombre, siempre pense que era ambicioso y hasta cierto punto no esta mal la ambicion, pero lo que ha hecho en la empresa, lo que le ha hecho a Bella... el y sus hijos no lo voy a perdonar —dijo Richard, sus ojos llenos de una mezcla de dolor y furia—. Lo conocía desde hace años, pensé que estaba en el mismo barco que nosotros.
—Es una lección difícil de aprender, papá, pero es necesario —respondió Hermione, colocando una mano sobre el hombro de su padre—. Vamos a encargarnos de esto juntos. Ya lo hablamos con los abogados, y tenemos pruebas suficientes para hacer que todos paguen por lo que han hecho, primero nos encargaremos de los problemas de la empresa y luego iremos por los desgraciados de Rodolfo y Rabastan, no se esperan el duro golpe que les viene.
Hermione, aunque profundamente ocupada con los problemas de la empresa, se mantenía en constante contacto con Bella. Sin embargo, cada día que pasaba, su paciencia disminuía; ya no quería que Bella estuviera tan lejos, y la presionaba cada vez más para que se mudara a Londres.
Una noche, mientras Bella atendía en el bar, recibió otra llamada de Hermione.
—Cariño, ¿Cuándo vas a venir? —preguntó Hermione, con una mezcla de impaciencia y deseo en su voz—. Ya no aguanto estar sin ti, Bella. Este trabajo es un caos y necesito verte, estar contigo me da la paz y la tranquilidad que necesito al final del día.
Bella suspiró, mirando a su alrededor.
—Lo sé, paloma, yo también quiero ir, te extraño mucho, pero no puedo dejar a Harry aquí. Los papeles para traerlo a Londres están tardando más de lo que pensé.
—¿No puedes dejar a Harry con alguien temporalmente hasta que lleguen los papeles?, Luna fue buena cuidándolo la primera vez —sugirió Hermione, casi rogando—. No quiero que te quedes allá por más tiempo.
—No, sabes que Harry es nuestro. No puedo dejarlo atrás. NO quiero volver a dejarlo solito. Pero tengo una buena noticia —Bella cambió el tono de la conversación, intentando animar a Hermione—. Vendí la cabaña. Unos chicos jóvenes la compraron, parecen enamorados y están huyendo de sus padres. Creu que este lugar en vez de llamarse Castle Cambe debería llamarse El Refugio, dijo una Bella divertida.
—¿Vendiste la cabaña? Eso es una gran noticia, cariño —Hermione sonrió al otro lado de la línea—. Eso significa que estás más cerca de venir. Sólo quiero que te olvides de todo allá y estés conmigo en Londres.
—Pronto, amor, pronto —replicó Bella, con ternura—. En cuanto los papeles de Harry estén listos, no habrá nada que me detenga, así que podre irme a Londres y estar cerca de ti, —¿Sabes? Deberías ir ayudándome a buscar un pequeño departamento donde pueda tener a Harry conmigo, así vamos aligerando las cosas —dijo Bella con tono decidido.
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Destinos Cruzados (BELLAMIONE)
Fiksi PenggemarBellatrix una mujer de 25 años, maltratada que huye a un pueblo en medio de la nada de su marido y consigue trabajo en la barra de un bar de carretera, Hermione una hermosa heredera de un imperio que decide dar un viaje en motocicleta antes de tomar...
