Capítulo 20

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...

Callié abrió los ojos lentamente, y si bien no tenía resaca, mentiría si dijera que sabía dónde estaba. Mucho menos quien la tenía abrazada por la cintura y tenía su nariz en su cuello.

¿Primera vez que se tomaba una cerveza y terminaba en la cama con alguien?

Llevó ambas manos a su rostro, y maldijo. ¿Qué había pasado anoche?

El chico a su lado murmuró algo, y todo su cuerpo se tensó. Quitó sus manos de su rostro, y miró bajo las colchas. Tenía su ropa interior y sus calcetines puestos. Eso era buena señal.

La habitación estaba completamente oscura, así que no podía ver ni siquiera el color de las murallas por si reconocía algo.

Pero no. Absolutamente nada.

Gateó en la cama hasta que logró salir de ella, y caminó sigilosamente hasta una pared donde empezó a tantear para buscar una salida. En el intertanto, tropezó con su vestido y sus vans. Las tomó en sus manos sintiéndose agradecida, y cuando encontró una manilla no dudó en girarla.

Pero no era la salida de la habitación, era el baño del chico. Encendió la luz, cerró la puerta con seguro y dejó su ropa sobre una estantería. Bebió un poco de agua entre sus manos y aprovechó de lavar su rostro por si eso la hacía sentirse más despierta. Se dejó caer al piso de baldosas y escondió su rostro entre sus rodillas. Inhalo y exhalo, las veces suficientes para calmar el ritmo errático de su corazón.

Todo regresó a ella, lentamente.

Primero, el recuerdo de Ashton y el desastre que fue la fiesta. Luego, las cervezas, el montón de cervezas que bebió. Y como luego de las cervezas, recordó que una simple canción en la radio la había hecho derrumbarse, y se prometió no volver a beber jamás.

¿Pero quién era el chico que había dormido con ella? ¿Era Matty?

Se puso completamente roja de solo pensarlo. No, no era.

Era Calum. Y se aseguró de eso al notar la cortina de la ducha, y la decoración minimalista del lugar. Era solo Calum, se susurró aliviada.

Antes de ir a encararlo, y sacarle en cara el susto de muerte que le había dado, rebuscó en los cajones alguna pastilla para el dolor de cabeza. En el primer cajón, no había más que cera de pelo y un par de peines. En el segundo, una caja de condones. ¿Para qué demonios quería una caja entera? Bueno, tampoco quería saber. Y en el tercer y último cajón, estaba casi vacío de no ser por unas cajas con prescripciones y nombres que no había leído jamás. Definitivamente, esas no eran aspirinas.

¿Estaba Calum enfermo?

Sintió como alguien tocaba con los nudillos, y se asustó más de lo que ya estaba.

—¿Callie?¿Estas bien?

—Casi me morí— susurró, para luego abrir la puerta y empezar a repartir golpes a diestra y siniestra por el cuerpo de Calum — Te odio muchísimo en este minuto.

—¿Y ahora que hice?

Saltó a la cama, con apenas unos bóxer negros, retrocediendo para estar lejos de Callie. Esta subió a la cama, tomó una almohada y la estampó en el cuerpo semidesnudo de Calum, que aunque pareciera milagro no la distraía en absoluto.

—Callie, detente, mi familia duerme.

—Eres un...

Sus manos cayeron a sus costados, y suspiró derrotada. Ni siquiera sabía porque estaba tan enfadada con él, con quien debería estar enfadada era Ashton.

Rejects// Ashton IrwinWhere stories live. Discover now