—Perdóname Li, no tenía idea —solloza—, fuí muy inconsciente contigo, al darte el obento, la agenda, obligarte prácticamente a quedarte el verano conmigo, perdóname Li, no fue mi intención hacerte daño —dijo en un susurro, derramando desesperadamente sus lágrimas.
—Shh, está bien, de hecho, te agradezco todo, por hacerme sentir en un lugar seguro, por protegerme de Tanabe, por escuchar lo que te decía, aún sí esto no tenía ninguna importancia —la mira fijamente—, incluso ahora te doy las gracias por haberme salvado, aún cuando no sabías de qué.
—...
—Es complicado, lo sé.
—¿Cómo te sientes?
—Siento que voy a vomitar.
—Tranquilo, yo estoy contigo.
—Lo sé Sakura, lo sé.
—¿Li?
—Xiaolang.
—Ay no, por tu nombre no.
—Oh sí, por mi nombre sí.
—¿Ya intimamos?
—Sí señorita, ya intimamos.
—En ese caso, debes saber que acepté tocar en el recital de la siguiente semana.
—¿Sakura?
—Hanagemaru me dijo en el almuerzo qué le hiciera el favor, y él a cambio haría un favor por mí, el que yo quisiera… Bueno, digamos que quemé ese favor con su motocicleta.
Shaoran giró su vista y miró fijamente ese punto, no se había percatado de la motocicleta, se sintió responsable, incluso algo culpable, no obstante, esa niña lo tranquilizaba de algún modo.
—No me arrepiento, aún cuando decidí no tocar más.
—Lo siento.
—No pasa nada Shaoran, decidí dejar de tocar por nimiedades.
—¿Qué nimiedades?
—El violín que se rompió me lo dió mi papá cuando cumplí tres años, es todo.
—Sakura, eso no son nimiedades.
—Puede. —Sonríe cabizbaja.
—Dijiste que tu padre era concertista y violinista, pero, sácame de la duda, no recuerdo a ningún Amamiya.
—Ah, eso —se ríe—, es que llevó el apellido de mi mamá.
—¿Por qué?
—Una vida más normal.
—Entonces, ¿Quién era tu padre, Sakura?
—Gilbert Difrey.
—¡Eres la hija de la reencarnación del Paganini moderno!
—Je je —dijo nerviosa—, sorpresa.
—¿Cómo qué sorpresa? ¡Desvergonzada! Hace todo el sentido de la vida que Kurogane… Qué tú… Dios…
—Ja ja ja, eres el primero al qué se lo he dicho. Con Touya no hubo necesidad, y a Tomoyo, bueno, no ha salido a tema, je je.
—Ya, ya veo. O-oye Sakura…
—Tranquilo —le sonríe—, no me estás presionando en nada, te lo aseguro.
—¿E-enserio?
—Ja ja ja, ¿Por qué tan tímido? No te voy a morder, a menos que quieras, claro. —Sonríe.
—Ja ja ja, torpe.
—Je je je, me gusta verte feliz.
Shaoran se quedó de piedra, su sonrisa se borró al instante, miraba fijamente a esa niña de orbes esmeraldas, suspirando un poco. Completamente serio, completamente mudo.
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Elígeme a mí
Fanfiction"Prefiero no intimar con nadie; hacerlo significa qué conozcan mis secretos, mis miedos, mis demonios, y no estoy preparada emocionalmente para eso".
