Sakura llegó de la escuela y entró a su departamento con el cuerpo pesado y la mente llena de una maraña que no sabía bien definir. Se cambió sin pensarlo demasiado: un pants holgado color negro, ajustado solo en los tobillos y la cintura, y una blusa de manga corta que apenas llegaba a su cintura color rosa pastel. No era un atuendo llamativo, solo cómodo, al menos era lo que ella creía.
Cruzó la puerta del departamento de sus padres sin dudar, anunció su llegada, pero, nada, Touya aún no llegaba, y Clow… bueno, él tardaría aún más. Se puso los audífonos y comenzó a cocinar, con movimientos precisos y casi casi mecánicos. Pero su mente, sin embargo, estaba atrapada en otro lugar, en otro momento, repitiendo una y otra vez la tarde anterior con Kurogane. No la había traumatizado, porque la verdad no, pero, sí la había marcado de un modo que aún no terminaba de procesar. Tan absorta estaba que ni siquiera se sobresaltó cuando alguien le quitó un audífono.
—Hola, enana —saludó Touya con naturalidad—. ¿Qué cenaremos hoy?
Sakura parpadeó y lo miró sin sorpresa, como si ya supiera que estaba ahí.
—Hice curry.
—Genial. —Sonrió, pero la estudió con atención.
Se acercó poco a poco y, con la confianza de siempre, le acarició las puntas del cabello corto y rosa antes de besarla en la sien.
—Me encanta verte así.
—Gracias.
Touya guardó silencio por un momento. Algo en ella se sentía… diferente, ajeno.
—Enana.
—Dime.
—¿Cuál es el verdadero motivo de tu cambio de estilo?
Sakura no apartó la vista de la olla, viendo fijamente el hervir del estofado.
—Shaoran me lo pidió.
—¿Y tú le pediste el suyo?
—Sí.
—¿Y la perforación?
—Fue un acuerdo mutuo, yo lo hacía si él lo hacía.
—Sakura…
—…
—¿Por qué rosa?
—No lo sé.
—Sí lo sabes.
Sakura alzó la mirada y se encontró con los ojos café de Touya. Había algo en ellos, una mezcla de curiosidad, no, era algo más profundo, algo que antes no existía entre ellos.
—No puedo decírtelo.
Touya suspiró.
—No es que no puedas, es que no quieres.
Sakura bajó la mirada, y por primera vez en mucho tiempo, no supo qué responder. Volvió su mirada al estofado hirviendo, comenzando a servir el guiso en los platos, Touya se fue a la mesa, comenzó a poner lo que hacía falta. Se sentaron ambos, comieron juntos, pero parecía que en realidad cada uno estaba solo.
Una vez terminaron de comer, Sakura levantó los platos, los llevó a la tarja, pretendía irse, pero Touya se levantó de golpe y la alcanzó a tomar por la muñeca. Sakura se detuvo en seco, miraba al suelo con gran insistencia, sin decir nada, quedando solo inerte, Touya sí la veía, sentía como el corazón se le exprimía, como el hueco en la boca del estómago se hacía cada vez más y más grande. La jaló muy que muy suave, ella se dejó guiar, pero, seguía sin verlo a la cara, posiblemente estaba contrariada, posiblemente ni siquiera quería pelear, muy qué posiblemente estaba agotada que prefería solo dejarse halar.
—Quédate —le susurro Touya.
—Sí —respondió prácticamente inaudible.
Touya la abrazó, cubriendo sus pequeños hombros con sus largos brazos, apoyando su mentón en su cabecita, Sakura solo pegaba su cara al pecho de Touya, sin moverse de más, sin hacer nada más.
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Elígeme a mí
Fiksi Penggemar"Prefiero no intimar con nadie; hacerlo significa qué conozcan mis secretos, mis miedos, mis demonios, y no estoy preparada emocionalmente para eso".
