Eran las once de la mañana, su profesor a cargo se retiraba; tendrían un pequeño periodo libre antes de ser todos llamados al auditorio, Sakura estaba algo alienada, así qué salía del aula con bastante discreción, se dirigía a las escaleras, esas que no se utilizaban, y, se apoyaba en la ventana, se quedaba viendo el follaje verde de los árboles, y cómo el suave viento meneaba con sutileza las hojas, perdiéndose poco a poco, un poco más.
Tomoyo se dió cuenta, así que la había seguido, se quedó observándola escasos treinta segundos, y actuó cómo nunca en la vida lo pudo haber hecho o siquiera pensado. Se dirigió al salón de Touya Reed, y, al verlo, le hizo un leve gesto con sus delgados dedos, algo dudoso se acercaba ese chico de uno ochenta de alto y piel morena a ella, ella no le decía nada, pero su mirada lo hablaba por sí sola, necesitaba ayuda, fueron hasta el salón de Xiaolang Li, pasó exactamente igual, bajaron un nivel, buscaban a Kurogane Hanagemaru el cual, al ver a los tres, y, en completa paz lo llevó a pensar en el único panorama posible… Sakura.
Antes de acercarse dónde esa pequeña castaña de orbes esmeraldas, Tomoyo los detuvo.
—Yo le había comprado a Sakura una corona floral, era mi obsequio para ella, pero —dijo algo avergonzada, incluso irritada—, aunque puedo hacerlo, puedo sencillamente quedarme con el crédito, y ser yo la heroína, yo —mira fijamente a los tres chicos con los ojos algo acuosos—, ¡Yo quiero qué ella sea feliz! Y ustedes, no, nosotros lo hacemos, todos, al final le pedimos que elija a uno de nosotros, pero, aunque ella lo haga, no dejaremos de ser importantes para ella, ella no nos abandonará; así qué sí, a ninguno considero mi amigo, pero la verdad también es qué no odio a ninguno…
—¿Y cuál es el plan? —preguntó con voz gentil Touya—, ¿Solo es darle la corona de flores y ya? Porque suena muy simple.
—Y tienes toda la razón Reed. ¿Qué se les ocurre? —dijo más animada.
—¿Qué tal sí le tapas los ojos y nosotros le colocamos la corona en la cabeza? —inquirió Kurogane.
—Tendría mucho simbolismo, porque ella lo es todo para nosotros —añadió Shaoran.
—¿No sé molestará? —preguntó temerosa Tomoyo.
La verdad que nadie dijo nada, pero todos tenían la misma respuesta rondándoles la cabeza, cada uno ya había besado a Sakura por impulso, es decir, sin cierto consentimiento de ella, que bueno, ella terminaba aceptándolo, no quitaba el hecho de la espontaneidad.
Tras breves momentos de silencio incómodo entre los cuatro, hicieron conforme lo habían acordado. Tomoyo subió las escaleras y, cubrió con sus dedos los ojos de su mejor amiga, la cual seguía absorta viendo los árboles. Sakura se sorprendió, pero ese suave aroma a rosas era muy conocido, era el perfume de su mejor amiga, sonreía un poco, tomaba sus manos y cuando la estaba por llamar por su nombre, sentía algo sobre su cabello castaño; aquella niña de orbes esmeraldas estaba confundida ¿Qué era eso? Tocaba a toquecitos los dedos de Tomoyo, y seguía subiendo hasta llegar a su propia cabeza, sentía… ¿Hojas?, ¿Ramas?, ¿Flores?… En aquel instante la lilacia la soltaba, dándole su propio espacio, Sakura giraba sobre sus talones, y los veía, veía a los cuatro, cubría sus labios de la sorpresa, los miraba, una danza de sus ojos sobre cada uno, todos le sonreían, y, como sí al final de todo ella entendiera que sus suposiciones eran eso, “sus suposiciones” pudo sentirse aliviada, pues en verdad, no estaba sola, no estaría sola esas dos semanas que eran de su final de curso escolar.
Sonaba la bocina de anuncios, todos los alumnos debían dirigirse al auditorio, iba a dar comienzo la ceremonia de final de ciclo; los cuatro volvieron su vista a Sakura, ella les sonreía y comenzaban a caminar, y, aunque no había una agradable charla, un pequeño juego, algunas risas compartidas, y de hecho todos se consideraban entre sí como rivales, la paz que emanaba esa niña de metro cincuenta de alto, inundaba su interior de una manera sencillamente espectacular. Llevándolos a tener paz en una tormentosa guerra.
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Elígeme a mí
Fanfiction"Prefiero no intimar con nadie; hacerlo significa qué conozcan mis secretos, mis miedos, mis demonios, y no estoy preparada emocionalmente para eso".
