El día continuó de lo más habitual, Sakura se dirigió al hospital en compañía de Shaoran, después de eso se fueron a la escuela, siendo Shaoran el que conducía la bicicleta, Sakura reía, disfrútala de la simpleza de su día, pero algo en ella estaba mal, sentía un enorme hueco en su interior, uno qué con el paso de los minutos se hacía más y más grande.
Las horas entre las clases, sus compañeros y, la salida, le parecieron eternas a esa niña, cuando estaba en el estacionamiento de la escuela esperando a Shaoran, no pudo evitar sentirse melancólica ¿Por qué? En todo caso, regresarían juntos a casa, aunque esa sería la última vez que lo hicieran. Una pequeña lágrima resbalaba con sutileza por la mejilla de esa niña, la cuál limpió rápidamente al notar a Shaoran.
—¿Princesa?
—¿Podemos ir a la zona mercante? Hay algo que quiero comprar.
—Claro.
Shaoran tomó la bicicleta de esa niña, Sakura se subía en la parte trasera, y comenzaba a pedalear ese castaño de uno ochenta de alto, Sakura se aferraba con especial afecto a la espalda de ese chico, acurrucandose un poco, sintiendo un complejo de todo, sobre todo ante sus sentimientos que le hacían un vuelco total en ella. Aquel trayecto fue demasiado rápido para esa niña, pero y tal cómo una de sus tantas canciones predilectas, ‘el show debe continuar’. Bajaba de la parte trasera de su bici, le sonreía a Shaoran, él solo la veía y también sonreía, sobre todo, estando en paz con sus sentimientos.
—Y bien, ¿A dónde vamos?
Sakura no le dijo nada, sostuvo su mano y lo encaminó hasta dónde ella era que quería, él simplemente fascinado de ella, se dejaba guiar. Llegaron hasta el lugar dónde Sakura quería, era una joyería, extrañado, Shaoran entró con ella, veía como ella saltaba de un lugar a otro, eso lo hizo sonreír, volvió su mirada a un costado, y, en el mostrador había un collar que llamó mucho atención, una cadena de oro blanco con un layer de ópalo negro, instantáneamente pensó en aquella niña, y es qué, ¿Cómo no hacerlo? Cuándo Shaoran sabía que la amaba más qué a la vida misma.
—¿Shaoran?
—Disculpa princesa —dijo saliendo del trance—, ¿Qué sucede? —Sonríe.
—Estás hoy más distraído qué de costumbre, ¿Estás bien? —le habló con una enorme sonrisa.
—Por supuesto que sí princesa.
—Ja ja ja, sí no te conociera pareciera qué él señor no desea coquetear conmigo, dime, ¿Por qué no estás coqueteando cómo siempre?
—Ja ja ja, obviamente no princesa.
—Obviamente sí, demonio.
—Ja ja ja.
—¿Te acercas?
—Claro.
Ambos castaños llegaron hasta el mostrador donde estaba el vendedor, un hombre alto que ya se daba tintas de lo que significaba. Sakura le preguntó a Shaoran cuál de los dos relojes que había escogido le gustaba más, él señaló el izquierdo, Sakura lo pidió, Shaoran la observaba, Sakura volvía su mirada a él y sonreía, Shaoran extrañado también le sonreía.
—¿Qué traes entre manos, princesa?
—Ja ja ja.
Regresaba el vendedor, le entregaba a Sakura su compra junto a la terminal, ella tomaba el paquete y se lo daba a Shaoran, y procedía a pagar. Al finalizar ambos salieron; Shaoran con paquete en mano, la veía y, Sakura entonces le decía.
—Es para tí.
—¿Quééé? ¿P-por qué?
—Un regalo de despedida.
—Princesa, solo me mudo, no, no dejaremos de vernos, lo prometo.
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Elígeme a mí
Fanfiction"Prefiero no intimar con nadie; hacerlo significa qué conozcan mis secretos, mis miedos, mis demonios, y no estoy preparada emocionalmente para eso".
