Acto 31

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Dos de la mañana, Shaoran estaba acostando junto a Sakura, la veía dormir, o más bien, jugaba con su largo cabello mientras ella dormía, dejándole el cabello largo, corto, medio, imaginando cómo es que se vería con cada uno de esos estilos. Aunque en realidad, Sakura no estaba dormida, pues se había dado cuenta que Shaoran estaba despierto, que estaba jugando con su cabello, que incluso dejaba de hacer absolutamente todo por solo observarla, aunque, bueno, tampoco le quitó el gusto.

Daban las tres de la mañana, Shaoran ya había perdido contra el cansancio, Sakura ahora era la que lo observaba detenidamente, o más bien, era la que más fuerte lo sostenía, subiendo su piernitas derecha encima de él, hábito suyo que siempre había mantenido, hasta que sencillamente se quedó dormida, imaginando las cosas que haría cuando saliera el sol.

Domingo, nueve de la mañana, trece de julio, cumpleaños de Shaoran.

Aquella castaña de metro y medio se había levantado con cuidado, estaba en la cocina, preparando los cupcakes de banana que a él tanto le gustaban. Es verdad que no tenía una gran celebración planeada, pero sí había pensando en pasar el día juntos; cuando Shaoran se despertó y no la vio, lo llevó a levantarse de forma abrupta de la cama, tenía puesto solo un pants, ¿Por qué se volvía relevante? Pues... digamos que valía la pena mencionarlo.

Abría la puerta, y, la veía, tenía los audífonos puestos, con la playera de Shaoran, eso lo hizo sonreír, se acercó hasta ella y la abrazó por la espalda. Clavó sus labios en el cuello de esa chica y comenzó a lamerlo, también metió su mano por debajo de la amplia playera y comenzó a tocarle uno de sus enormes senos, Sakura se enrojecía, comenzando a jadear, Shaoran le quitó los audífonos, y comenzó a lamer su pequeña oreja, Sakura no le impedía nada. Estando ella en la barra de la cocina, se apoyaba de mejor manera, parándose de puntitas, acción que hizo sonreír mucho a eso chico, pues, qué ella hiciera eso, específicamente eso, era muy tierno, ya que ponía sus nalgas a la altura exacta del pene de Shaoran. Sin dejar de acariciarla, sin dejar de lamerla, Shaoran le bajaba su pantaleta y la penetraba; la estrechez de Sakura lo dejaba sin habla, y más cuando ella gemía, se decía a sí mismo que ese sonido suyo era lo más deleitable de la vida, mostrándose solo así ante él.

Las penetraciones de aquel chico eran intensas, sacando a relucir no solo el enorme deseo que tenía por ella, sino también su propia lujuria. Mientras él seguía moviendo intensamente su cadera, Sakura no paraba de gritar, jadeando con fuerza, hasta que tuvo un gran orgasmo que la dejó sin fuerzas, cuando Shaoran sintió su pequeño cuerpo desguansarase, él la tomó de sus muslos, la alzó cómo si nada, y la siguió penetrando más, Sakura dejó caer su peso en el pecho de Shaoran, algo que lo alucinó mucho más, sin dejar de moverse, sin dejar de jadear, sin dejar de gritar, fue que liberó su éxtasis dentro del cuerpo de esa niña, la cual, al sentir lleno su interior también gritó un poco.

La bajó con delicadeza, después de todo, ella era lo que más amaba. Ella giró sobre sus talones, y, aún con respiración entrecortada, con sus latidos exacerbados le decía.
—Nunca imaginé que tendrías tanta energía apenas te levantaras.

—Ja ja ja, me encantas.

—¿Y esto ya cuenta cómo regalo de cumpleaños? —preguntó divertida.

Shaoran se puso completamente rojo, mientras Sakura se carcajeaba, aquel castaño ya no sabía ni en dónde esconder la cara, y en eso, Sakura lo tomaba de su mentón y le plantaba un pequeño beso.
—Feliz cumpleaños, demonio travieso —susurro.

Shaoran solo la veía, con respiración agitada, y sus latidos siendo cada vez más estruendosos.
—Te preparé tus cupcakes favoritos —le sonríe en un susurro—, además también quiero darte algo más.

Elígeme a mí Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora