Pasaron un par de días, una semana para ser más precisos, Shaoran y Sakura no fueron a la escuela durante ese tiempo, aquel chico de ojos miel se sentía inseguro de qué el aire tan siquiera le hiciera algún mal. Sakura comprendía muy bien su sentir, por eso mismo no lo presionó en nada, apoyándolo como él una vez lo había hecho, quedándose a apoyarlo en silencio, no obstante, las cosas tampoco resultaron bien para esa niña.
Eran las siete de la noche de ese viernes de septiembre, tocaban con gran energía la puerta, Sakura reconocía hasta el toquido, sabía perfectamente qué se trataba de Yuuko. Cuándo aquella niña de metro y medio se acercó a la entrada y abría, la alta mujer la observaba con detenimiento, su gesto serio, sus ojos fijos, su helada figura llena de estoicismo. Sakura le daba una dulce sonrisa a la mujer que era su tutora y madre de su mejor amigo, invitándola cortésmente a entrenar.
—¿Te ofrezco un té Yuuko?
—Dejá las cortesías mi niña y explícate con claridad, ¿Por qué no estás asistiendo a clases?
—Por Shaoran.
—¿El niño de la yukata?
—Uju.
—¿Y qué tiene que ver esté chico en esto?
—Pues no quiero dejarlo solo.
Yuuko alzó su mirada y lo vio, sentado en el sillón, con ¿Pijama? Leyendo un libro y una taza de té al lado.
—¡Sakura Amamiya! ¿Qué hace esté chico aquí?
—Vive conmigo.
—¿Quééé?
—Verás Yuuko, Shaoran está pasando por una situación algo peligrosa, una mujer lo está acosando, por eso se mudo de Hong Kong a aquí, pero lo ha encontrado, esa mujer ya intentó hacerle daño… No puedo dejarlo solo.
—¿Ustedes…?
—Solo somos amigos, Yuuko.
—Dime por favor mi niña que Touya no sabía de esto…
—No Yuuko, Touya no sabe nada —mintió con tal naturalidad que hasta daba miedo lo gran mentirosa que era.
Aquella mujer apretó su tabique nasal, suspiró con fuerza y le gritó a su esposo.
—Querido, ven a ver lo que hizo tu niña.
Llegaba aquel hombre de cabello negro y ojos grises, entraba hasta el recibidor y veía a su esposa, junto a esa niña que era su adoración, y en el fondo un jovencito que ya había visto antes…
—Princesa, ¿Ya íntiman?
—Sí Clow.
—¡Sakura! —exclamó preocupada esa mujer.
—Ja ja ja, no física Yuuko, emocionalmente.
—Ah.
—Pues… No podemos hacer nada amor mío. Es su casa después de todo.
—Pues sí, pero dile algo —dijo consternada.
—Jovencito —se dirige a Shaoran—. Mi niña es mi adoración y creo que está al tanto de la situación.
—Por supuesto señores Reed, Sakura es mi amiga, no me atrevería a hacerle daño en ningún sentido.
—¿Amor mío?
—Bien —dijo resignada—, cuida de mi niña, Xiaolang Li.
—Por supuesto señores Reed.
—Y cómo siempre saliéndote con la tuya jovencita —pica su nariz—. No le digas a Touya qué se enojará —susurra.
—Sip. —Sonríe.
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Elígeme a mí
Fanfiction"Prefiero no intimar con nadie; hacerlo significa qué conozcan mis secretos, mis miedos, mis demonios, y no estoy preparada emocionalmente para eso".
