31 de marzo de 2022.
— ¿Estás lista? —me preguntó Mateo, al aparcar el auto frente al edificio.
— Preferiría ir al cine si me lo preguntas —repliqué.
— Em...
— Ya me siento bien, no sé porque insisten que siga viniendo.
— Aún seguimos en la etapa de negoción. —masculló, ladeando un poco la cabeza a mi dirección.
— No es verdad —protesté —, lo he aceptado.
Sin creer una sola gota de lo que acababa de decir entrecerró los ojos, sin apartar la vista de mí.
— ¿Qué?
— ¿Estás segura de que lo has aceptado? —me enarcó una ceja.
Trague saliva antes de responder.
— No tengo opción. —tome el seguro para abrir la puerta.
— Em, espera...
Mateo me detuvo antes de siquiera abrirla.
— No hagas esto más difícil. —se me había formado un nudo en la garganta —. Necesito creer que lo voy a superar...
— Eso solo hará que suprimas todo tu dolor, Em.
Volví a mi asiento y apreté los labios con mayor fuerza.
— No. Eso solo hará que me vuelva más fuerte, Mateo —mascullé —. Tengo que dejar de ser la chica tonta e inmadura que todos creen que soy, tengo que dejar de cumplir las expectativas de todos, de ser la chica que siempre sonríe a pesar de que no está bien. Quiero dejar de ser la chica dulce que siempre se deja de todos. —musité —. Estoy harta de todo, Mateo. —recosté mi cabeza sobre el respaldo del asiento —, y tampoco quiero victimizarme. Estoy cansada de siempre lo mismo, y lo único que quiero hacer es salir corriendo a cualquier parte y dejar todo. —solté un suspiro profundo antes de volver a tomar aire.
Él seguía teniendo la mirada clavada en mí.
— No quiero arrastrarte conmigo en esto, Mateo.
Al escuchar eso de mi boca, parpadeó con total rapidez quedando perplejo.
— ¿Qué quieres decir? —Frunció el ceño.
— No estoy bien y no sé si algún día lo estaré —. baje la mirada con total vergüenza. — No sé si algún día podré seguir adelante...
— Em...
— Pero sé que tengo que hacerlo. Sé que tengo que formar mi vida nuevamente. Pero... —volví a tragar saliva, para intentar calmar el nudo que se me había formado en la garganta — No mereces alguien como yo en tu vida.
— Eso no es verdad, y lo sabes...
Sin poder voltear a verlo, seguí manteniendo mi postura. No podía mirarlo a los ojos, sabía que me arrepentiría de todo lo que le dijera en esos momentos.
— ¿Cuántos entrenamientos te has salteando en lo que va del mes, Mateo?
— Eso no importa.
— No, si importa. ¿Cómo se supone que vas a ganar esa carrera que tienes en un par de días?
— Puedo hacerlo. —intentó convencerse a sí mismo.
— ¿Cuántos viajes has cancelado? Y ni hablar de las entrevistas...
— Los malditos viajes y entrevistas no me importan, Em. Me importas tú y solo tú.
— Esa es la cuestión, Mateo.
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TODO PARA NADA - PARTE 2
RomancePRIMER Y SEGUNDO LIBRO - (VERSIÓN BORRADOR). Hay miradas que no perduran para siempre. Hay finales que son comienzos y comienzos que son decisivos. ...
