Capítulo 4

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— Bueno, si fueras mi novia, igual estaría celoso.

— Charlie.

— No está muy guay que tu chica se vaya a tomar con el chico que tiene claras intenciones con ella.

— No me fui a tomar con él. Solo tome cinco estúpidos shots, por el reto.

— Da igual —dijo —. Y encima le cuelgas la llamada.

— Le dije que le llamaría.

— ¿Lo hiciste?

— Claro, cuando llegue a casa.

— Mhm...

Le puse mala cara.

— Seguro si le hablas ya te contesta. —intentó animarme, pero yo solo baje la mirada.

Tras unos segundos de silencio, Charlie volvió a centrar su mirada en la pantalla.

— Ayer hable con Marlene —soltó, como si lo hubiera estando pensando antes de decírmelo.

— ¿Marlene? ¿La prima de Keyla?

Afirmo moviendo la cabeza.

— Pensé que ya no hablabas con ella. —dije.

— No lo había hecho desde que me la encontré en el velorio de la abue Rouslie. —mencionó.

Por mi mirada pudo notar que me sentí un poco incomoda. Y no por lo que me estaba contando, sino porque aún me costaba asimilar que las personas hablaran con tanta naturalidad de mi abuela, ahora que ella no estaba. Era como si me volvieran a mi triste realidad.

— Pero, ayer ella me llamo —volvió a mantener la conversación —. Y te mentiría si te dijera que no la extrañe demasiado todo este tiempo.

— ¿Aún sigues teniendo sentimientos por ella?

Claro que los tenía. Pero en ocasiones, Charlie suele ser un poco o demasiado testarudo para aceptar sus sentimientos.

Mira quien lo dice...

Debía darle un empujoncito.

— Marlene es una chica increíble y...

— Venga, no le des tanta vuelta al asunto. —protesté — ¿La quieres? —le pregunté esta vez sin rodeos.

Se comenzó a morder el labio inferior, tal y como lo hacía en situaciones de estrés, nervios, o simplemente al pensar. Volvió a levantar la vista a mí y esta vez antes de responder se pasó una mano por la cabeza un poco frustrado.

— No lo he dejado de hacer, a pesar de que no terminamos tan bien. —se sinceró.

— Entonces, deberías de volver hablar con ella. —dije, enseguida. — Marlene es una buena chica, y muy diferente a la odiosa de su prima.

— ¿Te has olvidado de el motivo del porque terminamos? —me enarcó una ceja, al mismo tiempo que se acercó más a la pantalla del teléfono.

— Charlie, fue un mal entendido. —intenté hacer que entrara en razón.

— No lo fue, no confió en mí.

— De seguro si hablas con ella y le explicas las cosas se arreglan. —le dije.

— Emi, cuando una persona no confía en la otra no hay relación.

Eso comenzó a sonar un poco personal.

— Pero si hay amor...

— El amor no lo cura todo, Emi.

— ¿Por qué te has vuelto tan pesimista, eh? —lo miré extrañada.

TODO PARA NADA - PARTE 2Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora