Capítulo 23

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28 de septiembre de 2022.

Había pasado dos semanas desde ese suceso. Las cosas parecían ir un poco mejor, o al menos eso era lo que me hacía creer; había desactivado todas las redes de mi celular y había vuelto a poner toda mi atención en mi trabajo. Lorna me había pedido que me pusiera nuevamente al corriente con algunos artículos y bueno, con la editorial también había tenido algunas reuniones. Y ahora tenía un editor profesional a cargo de mi novela. Eso me abrió más espacio para que yo pudiera continuar con la segunda parte de mi libro.

Mi mente la había mantenido ocupada todo este tiempo, eso era lo que buscaba al fin y acabo para no poder pensar en algo o alguien más... Mantenerme ocupada de cierta forma hacia que me distrajera, que tuviera la cabeza en otra cosa. Pero eso no evitaba que cuando estaba a punto de dormir pensara en él.

Mateo había salido hace dos días de Toronto, para continuar con sus carreras y Olivia lo había vuelto acompañar por su trabajo. Su madre hace apenas tres días me había preguntado si asistiría a la competencia de Japón. No lo iba hacer. Pero lo que más me sorprendió es que ella me lo preguntara ¿Mateo no se lo había contado aún? ¿No había visto las redes?

No lo sabía, pero me dolía saber que ya no hablaría más con Grace. Ella se había portado muy linda conmigo todo este tiempo, y me atrevería a decir que hasta me veía como una hija más. Me dolía no haberle podido agradecer por todas las cosas que hizo por mí y no haberme despedido de ella. Ahora pensaba alejarme un poco de ellos. Era lo mejor. También, pensaba en no ir más en casa de Estef, al menos hasta que pudiera estar mejor. Solo podría ir cuando Mateo no estuviera en casa, porque si no las cosas serían incomodas para los dos.

Su padre no había dicho nada al respecto y no lo haría. A pesar de que en su última entrevista que dio hace dos días, le preguntaron directamente sobre qué pensaba del escándalo que había detrás de su hijo, como buen profesional no dudo en esquivar la pregunta y le pidió a la prensa que solo le preguntaran cosas relacionadas a su empresa y al auto que acababa de lanzar. Si Lara no me hubiera mostrado esa entrevista, yo jamás la habría visto.

— ¿Y ahora qué harás? ¿No has pensado en volver a intentar hablar con Mateo? —me preguntó Charlie al otro lado de la línea.

— No, no pienso hacerlo. Aunque me muera de ganas.

— Emi... estás haciendo lo mismo que yo hice con Marlene y créeme que no resultara nada bien. Al final, hablar fue la única solución que nos permitió regresar.

— Esto es diferente, Charlie —me escuche decir —. Él tiene más de una razón para no estar conmigo.

Ya no dijo nada.

— Por cierto, algo que mencionó Mateo en la última conversación que tuvimos fue que... —no sé si era buena idea decirle, pero igual tenía que aclararlo y comprobar si era verdad —, ¿tú le dijiste en una conversación que tuvieron atrás que creías que no era el chico indicado para mí? ¿en verdad se lo dijiste?

Se quedó en silencio por unos segundos antes de hablar.

— Mateo parecía ser un chico muy diferente a como creía tus gustos... —se sinceró—. No pensé que pasara algo entre ustedes dos.

— ¿Eso se lo dijiste cuando ya éramos novios?

— No, se lo dije la segunda vez que lo vi. —apretó los labios —. Pero eso fue antes de conocerlo y también, antes de ver como conectaban tan bien...

Charlie no tenía ningún derecho en decirle eso a Mateo. Pero ya no quería reclamar algo que al fin y acabo ya había pasado y que ahora ya ni siquiera importaba, porque Mateo ya no era mi novio.

TODO PARA NADA - PARTE 2Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora