Capítulo 33 \ 2

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21 de diciembre de 2022.

El vestido blanco estaba colgado sobre mi armario, las rosas, el vino y la música estaba todo listo para el gran día. Faltaban pocas horas para que ese día que tanto esperaba y anhelaba mi corazón llegara.

No voy a mentir, los nervios me estaban traicionando un poco, el saber que pronto todo cambiaria, hacía que mi corazón se acelerara de manera incontrolable, por suerte las chicas siempre estaban ahí para escucharme. Eso de cierta forma me tranquilizaba.

Mateo se mostraba demasiado tranquilo, perecía estar relajado y de muy, muy buen humor. Se había puesto hasta jugar con los chicos o mejor dicho a molestarlos. Pero eso siempre lo hacía.

— No puedo creer que casi todo esté listo. —me escuche decir.

— Todo está listo, hermosa. —volteó a mí con una sonrisa y paso un brazo sobre mi cintura para abrazarme a su lado.

Los dos seguíamos viendo a nuestro alrededor como las personas terminaban de acomodar los últimos detalles.

— ¿No estás ni un poquito nervioso? —le pregunté al ver su serenidad.

Bajo su mirada a mí.

— ¿Sabes cuánto espere este momento, minion?

— ¿Desde qué chocamos por primera vez en la universidad?

Soltó una sonrisa de lado.

— Desde siempre —dijo —. Y aun no puedo creer que encontré a la indicada, que te encontré a ti.

Últimamente estaba más sentimental que de costumbre y cualquier cosa hacia que quisiera llorar, como lo que acababa de escuchar.

— Te amo, Mateo y siempre lo haré. Nunca lo olvides.

Me sonrió.

— Yo también te amo como no tienes idea, Emily James.

Se me salió una lágrima de los ojos.

— No podrás llamarme así hasta mañana. —le advertí, al sentir que me limpiaba la lagrima.

— Pero si ya somos esposos, ¿olvidas que todo esto solo es un show?

Meneé la cabeza divertida y lo rodeé con mis brazos.

Jamás quería separarme de él, jamás dejaría de amarlo. Después de todo siempre seria mi chico guapo, mi chico pesado, mi mcqueen.

— No me gusta verte llorar. —toco mi mejilla al separarme de él.

— Perdón, he estado muy sentimental... —murmuré —. Pero, al menos estas lágrimas son de felicidad y de emoción de que el día de mañana llegue ya...

Se le dibujo una sonrisa en el rostro, y no tardo en que pudiera sentir sus labios rozar con los míos.

— Mañana no habrá nadie quien nos separe, hermosa —masculló —. A partir de mañana solo seremos tú y yo por siempre. —dijo, sosteniendo mis dos mejillas con sus manos y mirándonos fijamente a los ojos.

Solo seremos él y yo.

Lo rodeé nuevamente con mis brazos con una sonrisa en la cara. Al separarme otro beso se robó nuestro momento.

— Tengo que ir hablar con mi madre. —le dije en voz baja.

— Iré contigo. —me aseguró.

Asentí con la cabeza.

Los chicos estaban devorándose la comida que Grace había llevado esa mañana, nosotros solo los miramos divertidos. Cuando estábamos a punto de cruzar la puerta Grace llamó a Mateo.

TODO PARA NADA - PARTE 2Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora