La lista de cosas que me había dado Olivia y Lara para la despedida, era larga y eso que con Estef solo nos habíamos encargado de la comida.
— Iré por el regalo de Sami, no tardo. —dijo mientras iba a la tienda de alado y me dejaba con todas las cosas en el súper.
Seguí viendo la lista, ya nos faltaban pocas cosas. Pero aun necesitábamos bebidas.
— ¿Preparándote para la noche? —murmuró un chico a mi lado.
Volteé a él perpleja, dejando la botella en su mismo lugar.
— ¿Nils? ¿Qué haces aquí? —lo salude.
— Hola, Emi. —me dio un beso en la mejilla —. Vine por algunas cosas que mi madre necesitaba para la cena. Ha venido a visitarme y se ha dado cuenta de que no tengo nada de comida en el enfriador. —volvió a meter sus manos en los bolsillos de su sudadera.
— ¿También llevaras una botella? —lo moleste.
— Me echaría los cuatro aves marías, así que ni de chiste. —contestó divertido —. Ella no toma. Casi lo da como un pecado.
— ¿Cuantas veces has pecado entonces? —lo miré divertida.
— Más de lo que ella podría imaginar... ya ni siquiera llevo la cuenta.
Me siguió al siguiente estante en donde había más variedad de vinos y cervezas.
— Te recomiendo esta botella. Es una de las mejores. —me sugirió tomándola.
— ¿Seguro que no es nada raro de tus cosas francesas? —lo miré desconfiada y él me sonrió divertido.
— Te podría recomendar algo si tú quisieras...
— Paso. —tome la botella de alado, era de frutos rojos.
— Aun no entiendo cómo es que no conoces nada de esa cultura, si tú misma madre es francesa. —ladeó la cabeza a mi dirección.
— Bueno, yo prefiero otras culturas... —dije en mi defensa.
Principalmente la inglesa, ¿no?
Al fin puedo dedicar London boy de Taylor Swift.
— Aun así, siempre es bueno conocer sobre la cultura de nuestros padres. —agregó.
— Quizás algún día me llame la atención. —me encogí de hombros.
Tome un par de botellas más y las metí en el carrito de compras.
— ¿Estás emocionada por mañana? —me preguntó mientras íbamos al siguiente pasillo para tomar lo que me hacía falta de la lista.
— Claro, es la boda de Sami. Es como si mi hermana se casara. —le dije.
La verdad es que no sabía que estaba sintiendo. Era un sentimiento extraño, no sabía cómo explicarlo. Quizás, el hecho de que mis padres se estuvieran divorciando un día antes de la boda, me estaba afectando más de lo que pensaba.
— Espero verte ahí —agregue, antes de que me distrajera escogiendo salsas.
Olivia jamás me menciono que había tres tipos de salsas igual. ¿Cuál era la diferencia?
— No suelo ir a bodas —se sinceró —, pero por esta ocasión haré una excepción.
— Más te vale, eh.
Me sonrió.
— ¿Irás esta noche a la despedida? —reaccioné demasiado tarde.
Pero claro que lo sabía. Desde un inicio me lo dijo, yo no lo había invitado pero de seguro Sami lo hizo. A Sami le gusta ver al mundo arder.
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TODO PARA NADA - PARTE 2
RomansaPRIMER Y SEGUNDO LIBRO - (VERSIÓN BORRADOR). Hay miradas que no perduran para siempre. Hay finales que son comienzos y comienzos que son decisivos. ...
