La noche había sido larga. Nos habíamos perdido por toda la cuidad, caminando por las calles, yendo algunos lugares turísticos, y hasta inclusive fuimos a dar en un bar. Solo éramos nosotros dos y esa fue la mejor parte.
— Despierta dormilón... —mi cabeza seguía recostada sobre su pecho —, tienes entrevistas que dar. —levante un poco mi cabeza para que él me hiciera caso.
Abrió uno de sus ojos, aún adormilado.
— Puedo cancelarlas.
— No, no puedes. —volví a mi lugar de la cama.
— ¿Ni siquiera por hoy?
— Ni siquiera por hoy. —le repetí al mismo tiempo que él hizo un puchero para mirarme.
Nunca había sido fan de las mañanas. Odiaba levantarme temprano y más ahora que estaba demasiado cómoda. Aun así, tenía que hacerlo.
Odio esto.
— ¿A dónde vas, minion? —me frunció el ceño con extrañes, al ver que me apartaba.
Mi intento de hacerme una coleta, no estaba funcionando. Se me había caído el pelo demasiado estos meses, que apenas me daba para peinarme. ¡Estúpido pelo!
Yo diría estrés, querida...
— A darme una ducha, si quiero verme bien. —le respondí al quitarme las sabanas de encima.
— Siempre te ves hermosa —me tomo de la cintura por sorpresa, que volvimos a caer sobre la cama.
Esta vez su respiración chocaba con la mía, al igual que sentía como su piel rozaba sin querer mi cuerpo.
— Desearía quedarme contigo así toda la mañana. —murmuró, pasando un mechón que tenía sobre la cara atrás de mi oreja.
— Yo igual... —le respondí —. Pero, por ahora tienes que darte prisa. —le toque su nariz con mi dedo índice, haciendo que soltara un respingo.
— Aja... —se le formo una sonrisa traviesa al bajar su mano hacia mis costillas.
— Ni se te ocurra... —le advertí, pero fue demasiado tarde.
¿Cómo podía ser tan encantador y pesado al mismo tiempo?
Al final terminamos tomando la misma ducha. Al bajar a la recepción, Kevin nos vio con mala cara, no dejaba de repiquear sus dedos sobre su teléfono. Olivia se asomó segundos después con una cara un poco adormilada.
— ¿Dónde puedo presentar mi renuncia? —dijo con un bostezo, al ponerse a nuestro lado.
— ¿En serio soy el único responsable aquí?
— No seas exagerado, estamos a tiempo. —le aclaró Mateo con total tranquilidad.
Kevin solo le rodó los ojos en blanco y volvió a centrarse para darle información acerca de dónde íbamos.
— ¿Jack ya se ha adelantado? —preguntó Olivia con extrañes.
— Se fue hace unos minutos —respondió Kevin —. Los demás pilotos ya están en el evento, solo falta Max y Mateo.
— Los más puntales —lo miró divertido.
Mientras ellos dos se peleaban, yo escuche a Olivia murmurar algo a mi lado.
— ¿Mis ojeras son muy notorias? —me preguntó.
— Los lentes podrían ser una opción. —le dije enseguida.
ESTÁS LEYENDO
TODO PARA NADA - PARTE 2
RomancePRIMER Y SEGUNDO LIBRO - (VERSIÓN BORRADOR). Hay miradas que no perduran para siempre. Hay finales que son comienzos y comienzos que son decisivos. ...
